Argentina, uno de los pocos países del mundo con energía nuclear | Estatuto del Coloniaje #16

Por Cecilia Conti y Leonardo Toriggia


Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) es la empresa estatal a cargo de la operación y comercialización de la energía que generan las tres centrales nucleares existentes en nuestro país: Atucha I, Atucha II y Embalse, que en conjunto representan entre el 7 y 8% de la matriz eléctrica nacional. La potencia instalada total de sus tres plantas es de 1763 MW.

En 2014, movilizando toda la capacidad científica, tecnológica e industrial asociada al sector nuclear nacional, se concretó el diseño, construcción y puesta en funcionamiento de la Central Atucha II, que había quedado paralizada en los noventa.

Esto significó un gran desafío, dado que hasta 2005, y desde la fecha en que fue paralizada, únicamente tuvo a su cargo la conservación del predio, equipos e insumos allí alojados. Con la finalidad de completar el proyecto de la central, la empresa crea la “Unidad de Gestión Central Nuclear Atucha II”.

Para hacerse una idea de las dificultades y los desafíos que implicaba esta tarea, al momento del congelamiento del plan nuclear el diseño no estaba completo y requería modificaciones. Pero, además, ya no existía la empresa diseñadora, una subsidiaria de la alemana Siemens, sumado a que esta última había iniciado un proceso paulatino de retiro de la industria nuclear. Por si fuera poco, no se contaba a nivel mundial con reactores cuyos diseños tuvieran las mismas características y que pudieran servir de antecedente. Tampoco -dado el riesgo que el proyecto implicaba-, contaba con diseñadores internacionales dispuestos a participar. Todo ello hizo que sea necesario negociar el traspaso de la propiedad intelectual, lo cual llevó un largo proceso que culminó exitosamente en julio de 2006. 

Adicionalmente, y a raíz del tiempo transcurrido, ya no estaba disponible (o estaba próximo a jubilarse) el grupo de técnicos y profesionales que habían participado en el proyecto desde sus inicios en los ochenta. Fue justamente este el punto de partida: la empresa asumió la difícil, pero imprescindible, apuesta por reconstruir el grupo de trabajo. De esta forma, inició un proceso de reclutamiento de profesionales y personal en general, con experiencia en la industria nuclear (por ejemplo, la CNEA aportó un número importante de profesionales en todo el abanico experiencias). Este proceso fue complementado con la incorporación de jóvenes profesionales sin experiencia y con vocación para la industria, lo cual requirió un gran esfuerzo de capacitación y transferencia de conocimiento.

Los trabajos implicaron la preparación y volcado de decenas de miles m3 de hormigón armado, el tendido de varios miles de kilómetros de cables, y el montaje decenas de miles de toneladas entre materiales, equipos y cañerías de alta especificación mecánica. Fue necesario realizar más de 700.000 soldaduras en costura de cañerías. Todo el proyecto incluyó más de un millón de puntos de conexión eléctrica e instrumentos. De las decenas de millones de horas humanas dedicadas a los trabajos, el 98 % fue de origen nacional. 

En definitiva, todo el proyecto fue posible gracias al aporte de trabajo, ciencia y tecnología argentinos. Esta apuesta técnica y política del Estado, asumida y llevada adelante por NASA, no solo puso en marcha la maquinaria de los sectores tecnológico-industriales directamente implicados, sino que además dio lugar a toda una dinámica de transferencia tecnológica a los diferentes proveedores científico-tecnológicos de todo el ámbito nacional. Esto implicó la tarea adicional de asumir el proceso de calificación como proveedores de la industria nuclear de numerosas empresas nacionales. Esto último, vale decir, no es de ningún modo un punto menor, dado que redundó en la expansión del mercado de dichos proveedores, al posicionarse como potenciales partícipes de proyectos nucleares internacionales, ampliando así la capacidad y el alcance de nuestra industria nacional.

El montaje de la Central concluyó en 2011 y la primera carga de combustible y la primera prueba en caliente tuvieron lugar entre enero y marzo de 2013. Casi dos décadas después de que se decidiera su parálisis por decisión política, la Central Nuclear Atucha II alcanzó su primer punto crítico el 3 de junio de 2014.

 Este gran hito para NASA y para toda nuestra industria, muestra como una empresa nacida y desarrollada en el ámbito local, fue capaz de afrontar, con la promoción de un Estado que tomó oportunamente la decisión política de reactivar el Plan Nuclear. Desafío que implica nada más y nada menos, que la construcción de un reactor nuclear de potencia.

Asimismo, la empresa junto a la CNEA e INVAP, estuvo a cargo de la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse. Esta Central, inaugurada en 1984, se encuentra ubicada en la provincia de Córdoba, y es una de las tres centrales -junto con las mencionadas Atucha I y Atucha II- de generación de electricidad mediante la fisión controlada de uranio que opera la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina. Luego de tres décadas de operación continua, su primer ciclo de vida útil finalizó en 2015. Previendo esta situación, NASA comenzó en 2005 con las actividades que permitieran un nuevo ciclo de operación por otros 30 años, fortaleciendo anticipadamente el desarrollo de proveedores nacionales, tecnológicos e industriales altamente calificados. 

La gestión de la extensión de vida aplicada al nuevo ciclo de operación de la Central de Embalse permitió capitalizar la experiencia de los 30 años de operación del primer ciclo e incorporar el conocimiento internacional en la operación de centrales tipo CANDU. Esta importante obra contó con una inversión de dos mil millones de dólares y las principales modificaciones estuvieron en el cambio de los generadores de vapor por otros de mayor superficie de transferencia y en el aumento de las extracciones de vapor vivo de la turbina de alta. Todo esto fue parte de lo que posibilitó la extensión de vida de la central, pero además permitió aumentar la potencia eléctrica de 647 MWe a 683 MWe. Asimismo, el proyecto generó trabajo de manera directa a más de tres mil personas.

En este contexto, la Comisión Nacional de Energía Atómica fue convocada para realizar diversas tareas. Los principales trabajos tuvieron que ver con la fabricación y validación de los componentes sensibles del núcleo del reactor, la realización de ensayos de materiales para combustibles y otras partes sensibles en condiciones de presión y temperatura exactamente iguales a las que se presentan en el reactor, gestión de envejecimiento, entre otros. 

La extensión de vida de la Central garantizó el abastecimiento de energía eléctrica a más de tres millones de personas, y toda la experiencia adquirida en el proyecto de extensión de vida le permitió a Nucleoeléctrica colaborar en el reacondicionamiento de centrales en Canadá y China.

Por otra parte, NASA presta colaboración a la Comisión Nacional de Energía Atómica para producir cobalto 60, un elemento fundamental para las aplicaciones de la industria y la medicina, a partir de la irradiación de cobalto 59. La Central es una de las únicas del mundo con la capacidad de colaborar en el proceso de este material fundamental. Gracias a ello, Argentina cuenta con capacidad de exportación de cobalto 60 y es uno de los principales abastecedores en el mercado mundial.

Actualmente, Nucleoeléctrica participa en el proyecto CAREM, el primer reactor de potencia íntegramente diseñado y construido en el país. Y se encuentra a cargo de la extensión de vida de Atucha I, la primera central nuclear de Latinoamérica, que le permitirá seguir aportando energía limpia y segura durante 25 años más. En 2023 NASA y CNEA firmaron un convenio de asistencia técnica para desarrollos vinculados al proyecto CAREM mediante el cual la empresa estatal participará de su puesta en marcha, el entrenamiento de operadores y asesoramiento en diversas áreas técnicas como instrumentación y control, ingeniería mecánica, el montaje electromecánico, el pre-comisionado y comisionado, la programación, protección radiológica, simulaciones, etc.

Con tres décadas de experiencia, la empresa se posiciona como un referente en la construcción, operación y agenciamiento de centrales nucleares e instalaciones relacionadas, manteniendo y renovando un plantel de profesionales altamente capacitado según estándares internacionales.

Sin embargo -y a pesar de todo lo mencionado-, el actual Gobierno propone la privatización tanto de esta empresa como del resto de las que conforman el Sector Nuclear Argentino. Consideremos que asumir el desarrollo soberano de la actividad nuclear es garantizar valiosas tecnologías distintivas en el mundo, a las que sólo tienen acceso un reducido y privilegiado grupo de países.

Y vos, ¿conocías a esta empresa?

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