Ya se fue el verano argentino, con todos sus clásicos: días más largos, vacaciones, olas de calor, sesiones extraordinarias en el congreso, playa, picadas en Pinamar, piletas, helados y los incendios en la Patagonia.
Si existiera un lugar icónico de esta temporada estival, estaríamos hablando de Puerto Patriada, la más conocida de las playas del Lago Epuyén, un espejo de agua que se extiende en forma de brazo desde la localidad de Epuyén hasta El Hoyo.
Se trata de uno de los lagos más concurridos de la región -la austral provincia del Chubut-. Por su belleza, pero también su ubicación, congrega gente de toda la comarca andina del paralelo 42º. En cuanto al turismo, de nacionales o extranjeros, en general sucede que los visitantes suelen iniciar su viaje en Bariloche, suben a Villa La Angostura y se estiran rumbo sur hasta El Hoyo.
Con esto podemos decir que es, claramente, un área de alta concurrencia en el veraneo. Sin embargo, Epuyen fue noticia por las desgarradoras postales de quemas de miles de hectáreas de bosques nativos patagónicos.
Como si esto fuera poco, también hubieron focos activos en las provincias de La Pampa, Neuquen, Rio Negro y Santa Cruz, de acuerdo a la emergencia ígnea declarada por el Ejecutivo Nacional el día 29 de enero.
Los incendios forestales se transformaron en un doloroso clásico del verano y nadie debería sorprenderse. Hace décadas vemos en las noticias, antes en la tele y ahora en los celulares, cómo en los meses de Enero, Febrero e incluso Marzo se queman nuestros bosques, sin distinción de nativo o cultivado, de parque nacional, área protegida o monumento natural.
El dato es desgarrador: en los últimos diez años, se quemaron 200.000 hectáreas en la comarca andina que se extiende desde Esquel hasta Bariloche.
Como plantea el doctor en ciencias biológicas Javier Grosfeld: “La incidencia actual del aumento de la frecuencia de incendios es casi del 1.700%”, esto es: las condiciones estructurales que posibilitan incendios forestales a gran escala, más allá de la chispa que les da inicio.
Solo entre octubre del 2024 y marzo 2025, se quemaron en la Patagonia Argentina mas de 31.000 hectáreas, contabilizando las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut. Para más datos, entre los años 1985 y 2024, perdimos un total de 10.5 millones de hectáreas de bosques nativos por diversas causas: fueron arrasadas por las llamas o las topadoras. Solo en diciembre del año pasado, se perdieron más de 20.000 has, unas cinco veces el tamaño de la Capital Federal.
Más adelante, veremos la magnitud del daño que han dejado los incendios este año.
Pero esto es meramente anecdótico. Porque terminado el fuego, pasa a ser un número más de la interminable lista de datos que brinda el Estado. Datos que son indispensables para el análisis de situación pero, como todo lo que toca la burocracia estadística del Estado, lo torna en eso, un frío número.
Estadisticas, datos y gráficos que reflejan hondas desgracias para la integralidad de nuestra Patria y su pueblo. Sin embargo, solo con ver no resolvemos nada porque, como dijo un gran hombre “Sensibilidad e imaginación es base para ver”. Pero a su vez, si algo queremos hacer respecto a aquello que vemos “ver, base para apreciar, apreciar, base para resolver, y resolver, base para actuar”.
El caso de Los Alerces
En Chubut, el Parque Nacional Los Alerces fue creado como reserva nacional en 1937 durante la presidencia de Agustín P. Justo y, luego, convertido en Parque Nacional por medio de decreto ley N.º 9504 del 28 de abril de 1945, durante la administración de Edelmiro J. Farrell.
En 2017, fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la ONU.
Acumula un total de 259.822 hectáreas de la ecorregión “Bosque Andino Patagónico”. Se trata, en efecto, de una región única en el mundo y no lo digo por caer en grandilocuencias ni romanticismos, si no que, literalmente, se trata de un ecosistema que solo puede existir en este lugar del globo. Y los Alerces son prueba viviente de ello.
Este lugar de nuestra patria -de los más hermosos me atrevo a decir- es atacado sin descanso por los tres grandes males que aquejan a todo aquello que entendemos como “cosa pública”. Esto es: el abandono, la impericia y el negocio.
Los Parques Nacionales, y todo lo que hace a su ámbito de funcionamiento, está abandonado a la suerte o, mejor dicho, a la voluntad de su gente.
En particular, Los Alerces, que se organiza con centralidad de la Villa Futalaufquen como núcleo urbano/administrativo, bajo la conducción de una intendencia y una jefatura de guardaparques, representa el espacio de monumento natural, área protegida y parque nacional, más importante de la región cordillerana de la Provincia -que también es fronteriza con la República de Chile-.
Además de la Villa, podemos encontrar habitando en el lugar a los conocidos pobladores, los descendientes de Baquianos y demás pioneros, personas cuyo árbol genealógico habita en el lugar antes de que se constituyera como tal, con lo cual mantienen un derecho de propiedad sobre los terrenos, pero que no puede transmitirse por otro medio que no sea la sucesión. Además, están los prestadores, que por la actividad económica que desarrollan en el Parque forman parte, de manera algo más temporal, del abanico de habitantes.
La impericia podemos graficarla con lo siguiente: hace años el Parque atraviesa un proceso de acefalías, interinatos y falta de rumbo. Como cualquier barco a la deriva, sigue a flote, pero perdió la dirección y con ello la capacidad de cumplir con sus funciones.
Los pobladores cuentan que hace tiempo la estrategia utilizada por la conducción de Parques es el cansancio, sistemáticamente opera contra la efectividad de quién puede operar rápidamente sobre el territorio, por su cercanía y compromiso personal, porque el objetivo es que se vayan. El marido de una conocida pobladora, dueña de uno de los campings más conocidos, me contó al paso que están agotados, porque todos los movimientos son coercitivos: si quiere hacer algo tan básico como mover un tronco tiene que pedir autorización a Parques, una nebulosa de burocracia administrativa, de orden nacional, limita tanto que para cuando la autorización llega el tronco ya se prendió fuego. Está todo tan reglamentado para habitar en el Parque que se vuelve invivible. Con lo cual, en tanto invivible, se vuelve incuidable producto de que se mansilla la voluntad de quienes pretenden resguardarlo como su propia casa.
La ecuación es clara: con habitantes permanentes, hay cuidado permanente. Hacerlo invivible, para vaciarlo, imposibilita la capacidad de acción frente a estos desastres.
Esto se traduce de forma evidente en que donde hay caminos el fuego no avanza

Sobre el negocio hablaremos más adelante.
Un barco que flota pero a la deriva
Así las cosas en la punta de la pirámide, hemos visto cómo los campings -que pueden ser privados y públicos, según si tenes que pagar o no para usarlo, de acuerdo a si un privado ha obtenido la concesión de explotación económica– han sufrido el abandono, expresado en la falta de mantenimiento.
Nos referimos a los públicos, que durante toda mi vida fueron de uso diurno y nocturno, pero de un tiempo hasta hoy fueron cayendo en el desahucio por la falta de manutención.
Como consecuencia de que los guardaparques son pocos, sus recursos y herramientas son escasos y el trabajo, por supuesto, es mucho. Lógicamente, la escasez de medios para cubrir una necesidad constante hace que se vaya retrayendo paulatinamente esa labor y los fines propios de la misma.
Sin mencionar otras contingencias del orden de la conducción, el resultado de este derrotero es que los espacios se van volviendo inhabitables.
Por el simple hecho de no mantener un camping, desde lo más básico como es cortar las ramas con peligro de caída en zonas de fogones y acampe, vimos como en un lugar público que podía ser utilizado tanto para pasar el día como para pernoctar, de repente se inhabilita el acampe. Ese es el principio del fin, lo que sigue a esto no es concentrar fuerzas en mantener ese lugar para el uso diurno, si no directamente el abandono.
Ese proceso, como podrán imaginarse, termina en que el camping se cierra y ya no puede ser utilizado en absoluto. Con muy buenas razones respecto a la seguridad de los visitantes, se justifica la clausura.
El corolario de ello es la concesión a un privado, que no es intrínsecamente malo, por supuesto, pero supone una claudicación que perjudica -como siempre- al pueblo.
Esta dinámica es linealmente trasladable a todos los ámbitos del parque como los servicios, los senderos, lo relativo al uso de vehículos acuáticos, todo. Evalúen ustedes la escala que representa un Parque que contiene 9 lagos: el Futalaufquen, Menéndez, Rivadavia, Krüger, Verde, Cisne, Stange, Chico y Amutui Quimei y unas tantas playas, ocho sectores con rampas para descenso de lanchas, 14 campings, seis organizados (privados) y ocho agrestes, 7 campings de uso diurno, nueve complejos de cabañas, dormis y hostales, más sus respectivas proveedurías, un refugio, más de veinte senderos de distintas dificultades, trece empresas privadas que prestan servicios para distintas excursiones terrestres y lacustres.
En términos económicos/comerciales, podríamos decir que es como vaciar una empresa para poder comprarla barata.
Va de suyo que, si la inversión en los elementos humanos es cada vez más escueta, lo mismo viene sucediendo con las herramientas de trabajo. Habiendo zonas a las que solo se accede por vía fluvial, la capacidad logística del parque se limita a una sola lancha de Guardaparques, algunos vehículos terrestres y poco más.
En ese contexto, comenzó el incendio que este verano (otro más) azotó al Parque.
El 9 de diciembre del pasado año, aconteció una fuerte tormenta con esquema eléctrico, es decir, rayos que tocaban el suelo en varios sectores. Por la tarde, uno cayó sobre el brazo sur del Lago Menendez, área de conservación estricta que, como tal, no puede ser navegada en absoluto.
El primer humo lo fotografió un poblador de Lago Verde, mientras realizaba un guiado de pesca, vio el foco y, como tenía conexión satelital, dio aviso a Parques -porque sí, la mayor parte del lugar no tiene señal de telefonía-.
La realidad es que Parques no tiene presencia efectiva en toda la extensión, como es el caso del nombrado Lago, donde lo más cercano en términos de llegada es Puerto Chucao, donde hay un matrimonio de Guardaparques que, para más, no pueden actuar solos, ya que su actuación rápida y autosuficiente está limitada a una orden del Intendente del Parque.
El intendente minimizó la alarma, no actuó como debía, negando la intervención con helibalde ya que debía ser desinfectado contra el alga didymo, para evitar el peligro de propagación de esta plaga en el Lago Menéndez. Entonces, con un sano justificativo se restringe la actuación sobre la contingencia. Finalmente, se autorizó la actuación a brigadistas pero, a pesar de considerar controlado el foco, el fuego recrudeció.
Las consecuencias están a la vista, el incendio descontrolado escaló a niveles desastrosos, superando a todos los ocurridos anteriormente.
El incendio acumuló más de 15 mil ha de Bosque quemado en el Parque Nacional Los Alerces, cruzó del Lago Menéndez al Lago Verde, alcanzó su margen este, por donde pasa la ruta a Esquel y Cholila.
A esta altura, se ha extendido en todas las direcciones y las localidades mencionadas vivieron el calvario de un cielo nublado por el humo, un sol naranja encendido y las consecuencias evidentes de respirar ese aire.
Si bien en un momento se anunció oficialmente que el incendio de puerto patriada se había controlado, el del P.N. se mantuvo en el mismo rango y a los pocos días se vieron nuevos focos en distintas zonas, cada vez más cerca de Cholila, avanzando por el Lago Rivadavia.
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Superando con creces y en menor tiempo las 6.924 has quemadas menos de un año antes, en febrero de 2025, ambos desastres ocurrieron durante la gestión de la misma persona, Danilo Hernández Otaño, primero como intendente interino (tras la renuncia del anterior a su cargo, para pasar al CIEFAP), ya que se encontraba hace años en un limbo de interinatos, siendo reemplazo de reemplazo.
Durante la impotente gestión de Alberto Fernandez, no se nombró nunca a las autoridades competentes, a pesar de que también hubo incendios. Cuando llegó Milei, tampoco cambió mucho la actitud del ejecutivo nacional, hasta la designación de Cristian Larsen en abril 2024 (actual presidente del directorio de Parques Nacionales, Abogado especializado en Derecho Tributario), quien amañó en un mismo movimiento a los intendentes de Nahuel Huapi, Los Alerces y Los Glaciares. O sea, digamos, o sea, los tres principales P.N. del corredor Patagónico Cordillerano.
A partir del 16 de abril del 2024, Otaño fue puesto en funciones como Intendente mediante un acto realizado en el mismo Parque, con la presencia de las flamantes autoridades nacionales (el próximo Director Nacional de Operaciones, el Director Regional Sur y el Director de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias.). Este sujeto es un guardaparque de larga data, actual presidente de la Asociación de Guardaparques Nacionales, polémico por sus conflictos con pobladores, prestadores y por su militancia política para el espacio que conducía Patricia Bullrich hasta el 2023, para quien trabajó durante aquella campaña en la ciudad de Trevelin. Ya se encontraba en funciones durante los últimos dos grandes incendios que asolaron el lugar frente a los cuales, según he podido saber, fue muy necio.
El mismo está enfrentado con Ernesto Cruz Cárdenas, también Guardaparques y capacitado como Brigadista por Parques Nacionales, hasta su renuncia en 2019 luego de desconocer la autoridad de la APN. Hoy líder del Lof Paillako, acusado de mapuche terrorista y principal perseguido durante los allanamientos realizados en enero del 2025.
Por orden judicial del Juez Federal Otranto, de la ciudad de Esquel, con la participación de Patricia Bullrich, el Gob. Nacho Torres y el propio Larsen, pudimos ver un espectáculo patético, con más de 100 efectivos, el grupo antitumultos de la Policía Federal, Gendarmería, Policía local y guardaparques en más de 30 vehículos que llegaron por la Ruta N nº71: se desplegó un operativo de desalojo sobre la casa de la Seccional El Maitenal, dentro de la sección centro del Parque, que en efecto había sido ocupada desde el año 2020 por el grupo, luego de un despliegue realizado por el grupo mapuche desde el arroyo cascada.
Quienes hayan visitado el parque quizás podrán ubicar los terrenos que el Lof reclama como tierras ancestrales, es donde se encuentran las pinturas rupestres. En simultáneo, se realizaron varios allanamientos en distintas comunidades mapuche tehuelche de El Maitén, Nahuelpan y la zona, además de casas particulares en Esquel, todo ejecutado por el Comando unificado de la Patagonia de la Policía Federal. Un día antes el Gobernador se había referido a estos como “terroristas del fuego”.
¿Recuerdan el otro incendio ocurrido durante la gestión como interino del Sr. Otaño? Sucedía en paralelo con estos hechos. El Parque lo tenía literalmente prendido fuego, pero la fuerza estaba puesta en combatir Mapuches.
Sin perjuicio de esto y para más circo, cuando las autoridades llegaron a la toma ya no había nadie, la comunidad lo había abandonado la noche anterior. Lo que se encontraron fue la bandera mapuche flameando en el mástil de la seccional y una nota que rezaba: “Aquí se gestó y parió a una persona de modo libre, en armonía con el territorio ancestral. No hay desalojo que despoje esa memoria”.
Recomiendo volver a ver el reel que subió Pato Bullrich ese día, es sublime, es el pináculo del teatro de comedia.
Para contextualizar esta arista de la cuestión, sucede que a través del Decreto 1083/2024 publicado en el Boletín Oficial con la firma de Javier Milei y todo su Gabinete, el Gobierno nacional estableció el fin de la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras tradicionalmente ocupadas por comunidades indígenas originarias del país, poniendo fin a un derrotero de prórrogas a la emergencia territorial indígena declarada por la Ley 26.160 del año 2006.
Previo a esto, el nuevo Gobierno ya había vaciado al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y desfinanciado al Registro Nacional de Comunidades Indígenas. Recordemos, además, que nuestro país está condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por su incumplimiento en esta misma materia, amén de que, desde la reforma constitucional de 1994 el estado reconoce a los pueblos originarios como preexistentes étnica y culturalmente, asumiendo el deber de realizar una reparación histórica en materia de territorios ancestrales.
El combo es explosivo para la disolución nacional, el estado asume responsabilidades que luego no cumple, pero además abandona a comunidades que históricamente forman parte de nuestra Patria. Como dijo muy claramente Ruben Patagonia en su obra sobre el Cacique Yatel: “ha nacido Tehuelche y, antes que nada, Argentino”. Entonces, tenemos a las fuerzas del orden y la Ley que se limitan, en estas horas, a desalojar para ocupar terrenos que luego no administra.
Por otro lado, la profundización del conflicto trajo extremismos en un colectivo que naturalmente es heterogéneo. Entonces, aparecen voces que declaman el desconocimiento de las autoridades, del orden constitucional y, lo que más espanta, el no reconocimiento de la Argentina como organización política que aglutina a todos los habitantes de este suelo, pretendiendo la creación de una nación dentro de otra.
En medio de los incendios, escuchamos decir entre lágrimas "La Patagonia debería ser responsabilidad del mundo. Nos están dejando solos". Personalmente, me pasó que escuche esto y, más allá de la sensibilización que causa la destrucción de nuestra casa común, esa frase me alarmó como cuando dijeron que el Amazonas es el pulmón del mundo y, entonces, los Franceses podían tener injerencias en una especie de administración global del patrimonio de la humanidad.
La globalización de los territorios nacionales, como un paso más allá de la declaración como patrimonio de la humanidad, supone que el estado soberano ya no se ocupa en forma unívoca de su jurisdicción. Los ejemplos de esta intención son muchos, desde el Amazonas hasta lo que sucede en el austral Mar Argentino y los ya sucesivos intentos en torno a crear un área protegida o “agujero azul” que se cristalice como área intocable.
Con esta cuestión Mapuche, a los nenes TBD de twitter, una suerte de refrito del nacionalismo que odia a su propio pueblo, lumpen y con no muchas más armas que 240 caracteres y algún que otro meme bastante pedorro, les va a dar pila de ideas retorcidas para “salvar a este país” de la marronización, la Agenda 2030 y anda a saber que pavada más.
Mientras que a los compañeros pasados de crítica a Julio Argentino Roca, los brutos que suelen ocuparse de los Ministerios de Seguridad no paran de darle argumentos para odiar al Estado Argentino. Como siempre, ni lo uno ni lo otro va a ser una solución viable.
Como en aquellas viejas películas Western que entretenían a nuestros padres a la hora de la leche, el chivo expiatorio está mandado hacer: “Los indios prenden fuego para quedarse con nuestras tierras” dijo más de un funcionario. Esto es una pantalla espectacular para tapar el abandono de los espacios comunes; la impericia en la gestión, cuando no la mala administración de autoridades que solo buscan, en el mejor de los casos, el rédito político personal. Pero además profundiza el conflicto, generando una lógica de trincheras, en la cual si usted no está apostado en la mía lo está en la del enemigo.
La realidad es que estamos en una encerrona de dos posiciones perfectamente alineadas para no resolver nada. La solución Argentina, como siempre, esperamos que venga desde el lado de la conciliación Nacional, la paz entre hermanos y la armonización de dos posiciones tan radicalizadas deseamos que sea producto del encuentro de Argentinos.
En medio del caos y frente a la falta de reacción, con fecha 7/1/2026 la Asociación de Pobladores Rurales de la Reserva los Alerces presentaron una nota exigiendo la renuncia del Intendente del Parque y de la Jefa del Cuerpo de Guardaparques. Frente a la falta de respuesta, esta misma asociación procedió a radicar una denuncia Penal contra el Intendente y las autoridades correspondientes.
Finalmente, al Intendente lo desplazaron, su cuerpo de autoridades fue corrido y asumió un interventor que comenzó a trabajar con la comisión asesora que está compuesta por todos los actores que venimos enumerando. La realidad es que resulta incierto saber si lo corrieron como consecuencia lógica de su accionar o como forma de sacarlo del foco y cuidarlo frente a la posibilidad de una escalada en el conflicto. Sea como fuere, el barco continúa su rumbo de deriva.

Valor Geopolítico de un Corredor Cordillerano
El fuego se extendió descontroladamente en todas direcciones y se acercó al monumento natural donde se encuentra “El Abuelo”.
Hablamos de un “Fitzroya cupressoides", más conocido como Alerce, de alrededor de 2600 años de edad, que refleja en su larga cadena de anillos el mundo en el que han ascendido y caído imperios, reinos y civilizaciones enteras.
Este árbol, el segundo más longevo en su especie solo detrás del que se encuentra del otro lado de la Cordillera, en el Parque Nacional Alerce Costero (con 5484 años), es testimonio vivo del valor de esta ecorregión.

En esto último, se esconde una de las razones que hacen a la trascendencia del lugar. Es, en efecto, una zona fronteriza, en tanto el Parque termina en la línea que divide Argentina y Chile. De hecho, cuanto más se acerca uno hacia el oeste, progresivamente puede apreciar como el bosque andino patagonico se va transformando en selva valdiviana, lo que podríamos denominar coloquialmente como “el amazonas del sur”.
Ese lugar contiene la mayor reserva de este bioma en la Argentina. Un ecosistema que reboza de vida en cada planta, cada árbol, cada simbiosis que se genera entre dos especies vegetales, en sus arrayanes, cañas colihues, coihues y alerces; sus cauquenes, pájaros carpinteros, pumas, los colilargos, zorros, huemules, huillines, el monito del monte, el Pudú y tanta fauna autóctona más.
Es destacable la Rana de los Alerces, especie que solo vive en una isla del Lago Menéndez. Todo ello bañado por el deshielo del Glaciar Torrecillas, un macizo de hielo que cuelga del cerro homónimo, junto al Lago Menéndez. A esa pintura, frondosa, húmeda y periférica solo le faltan los dinosaurios para ser el Jurassic Park del sur global.
Tenemos, entonces, una cantidad sobreabundante de razones por las cuales esta región debe ser objeto del más riguroso cuidado y máxima prioridad para la defensa nacional. A lo cual se suma que, en una Provincia cuya única fuente de agua dulce es el Río Chubut, esto es, sin lugar a exageraciones, un oasis después del desierto.
En este sentido, la Región Cordillerana puede ser entendida como una excepcionalidad a las vastas extensiones de llanuras Patagónicas, en las que abunda el viento y escasea el agua, con lo cual las condiciones de vida resultan complejas. Como ya dijimos, es un ecosistema único en el mundo porque, en efecto, sólo allí se produce el encuentro de la cordillera de los Andes con la estepa semidesértica. En este sentido, su valor estratégico se va delineando por sí mismo.
Con sus bemoles, podemos distinguir que existe un corredor cordillerano que se extiende, con la Ruta 40 como columna vertebral, desde el límite inferior de la Provincia de Neuquén, a la altura de Zapala, donde tenemos el Lago Aluminé y la Villa Pehuenia, el Lago Moquehue y la pequeña localidad del mismo nombre, pasando por San Martín de los Andes y Villa la Angostura, con la famosa ruta de los siete lagos que conecta ambas, con la mayor concentración urbana en San Carlos de Bariloche, que no solo cuenta con bellezas naturales sino que, por poner solo un ejemplo, el instituto Balseiro funciona allí desde 1955.
Continuando hacia al sur, podría describir una nueva ruta de los lagos que une a Bariloche con El Bolsón y vale decir que, además de maravillas de la naturaleza como el Cajón del Azul, esta localidad tiene unas condiciones climáticas y de suelo únicas, ya que a pesar de su cercanía con el Cerro Piltriquitrón está a solo 422 mts sobre el nivel del mar, lo que otorga las condiciones únicas para el cultivo de fruta fina (frutilla, frambuesa, etc.).
Siguiendo nuestro recorrido vamos a pasar por el lugar donde aconteció el mayor incendio en lo que va del año, el más afectado durante los últimos años, el rosario de localidades que son: Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén.
A partir de esta última, el paisaje cambia progresivamente en la meseta quasi desértica de Chubut. Esquel es la puerta de entrada al Bosque Andino Patagónico y la única ciudad con referencialidad política, administrativa y judicial, pero en franca decadencia hace ya demasiado tiempo por la falta de rumbo económico. En efecto, sin el turismo no se puede pero con el turismo no alcanza y, desde la erupción del volcán Chaitén en 2008, no se ha podido revertir ese proceso. Además, está la ciudad de Trevelin que, aunque más pequeña, ha hecho las cosas muy bien y se posiciona como un nuevo centro turístico y también productivo.
Para no ser redundante, vamos a concluir que este corredor se extiende por el Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, otro lugar que por las mismas razones tiene un valor inconmensurable para la soberanía Nacional. Pero, además de ser la capital Nacional del trekking, es la puerta de entrada a los Campos de Hielo Sur.
Finalmente, Tierra del Fuego es, naturalmente, el punto en que el mango se encuentra con la cuchilla de esta daga que se clava en la Antártida. Con lo cual, concentra todas las cualidades, pero también los desafíos que vengo señalando. Es como si la cordillera de los Andes y los lagos trazaran una visión geopolítica para el oeste de la Patagonia.
La cordillera Patagónica tiene un potencial inconmensurable en el mundo que se viene, principalmente por las cantidades de agua dulce que alberga, gracias a lo cual también tenemos un paraíso terrenal que es conocido en todo el mundo. El desafío es que no se conforme con ser un gran centro vacacional, que deje de vivir exclusivamente del turismo, que sea poblado por un contingente de Argentinos con deseos de prosperidad y tranquilidad alejados de las grandes urbes, pero también con la consciencia clara del lugar en el que están.
Es, sin dudas, un territorio estratégico y lo supieron todos los gobiernos de nuestra historia. Ya sea para entregarlo como mercancía o para desarrollarlo como lo que es: el pórtico de nuestra proyección hacia el sur global. Digo pórtico porque veo al sur como la gran entrada a una casa, que tiene territorio en dos continentes distintos, que abarca una gran extensión de mar. Pero que también tenemos ocupada por El Reino Unido de Gran Bretaña, que ve a las Islas Malvinas como su llave de entrada al continente Antártico, frente a una Argentina que no hace lo que tiene que hacer.
Esta cuestión amerita otro trabajo pormenorizado, profundizando en todas sus aristas, con imaginación y patriotismo. Por el momento, debido a los acontecimientos que motivaron el presente, me limitaré a decir que los incendios también son parte de una misma estrategia, del mismo paquete de condiciones que, de continuar este rumbo, hagan inhabitable una región que ya por su naturaleza es hostil. Sin Argentinos habitando, el territorio está servido a los intereses foráneos. Mientras tanto, los cipayos de este país quieren una Patagonia invivible, vaciada de pueblo, de forma tal que deje de ser definitivamente de los Argentinos y pase a ser “del mundo”. Y sabemos muy bien lo que esto significa: un territorio sumido a los intereses de los más poderosos, es decir, de aquellos que veneran al dios dinero.
Como lo dijo claramente Damian Reidel, uno de los principales asesores del Presidente caído en desgracia:
“Tenemos grandes extensiones de tierra con acceso a energía y agua, climas fríos, que es la cereza del postre para el enfriamiento de los sistemas IA; y además, estamos en un área sin conflictos armados, sin tsunamis, sin terremotos. No hay muchos lugares en la Tierra con esas cualidades. Obviamente, el problema es que estas áreas están pobladas de argentinos.”
Frente a esto, me limito a reproducir lo que escribía en 1930 Juan Domingo Perón respecto a la región Sur de nuestra patria que, vale recordar, conocía de primera mano por haberla habitado en su infancia. Señalaba en su Conferencia "Patagonia, pasado, presente y porvenir":
“No debe descuidarse jamás la argentinización de la región. Se han de activar políticas y mecanismos que eviten la vulnerabilidad de la Patagonia. De ser así intereses foráneos aprovecharán la fragilidad criolla para imponer un nuevo estado de situación mediante el desgaste prolongado. El trabajo como ordenador y el bienestar como destino para poblar y sostener”.
La extranjerización de la tierra en Patagonia
Para terminar con este punto, quiero señalar dos imágenes que durante estas últimas semanas fueron las más compartidas en el marco de los incendios, el mapa elaborado por el CONICET y la imagen satelital de las zonas quemadas. Como un binocular, ambos visores focalizan sobre un mismo punto: Los dos departamentos de la Provincia de Chubut que más se exceden en el límite establecido por la Ley de Tierras respecto a la cantidad de hectáreas porcentuales que puede ser propiedad de extranjeros son las mismas que se queman año a año.

La tierra en manos de extranjeros no es el único problema, prohibir la compra no es una solución profunda en tanto existan los testaferros, las empresas fantasma y demás medios más o menos legales de ocultar al verdadero dueño. Además, en tanto el poder económico pueda seguir controlando al poder político habrá Joe´s Lewis que por el medio que sea sigan acumulando terrenos estratégicos de nuestra patria en su extensión.
Me han contado a modo anecdótico cómo a un compatriota que se negó a vender sus terrenos al magnate Briton, que los pretendía para crear un lodge turístico, le prendieron fuego todo. Frente a esta impunidad, no hay estado que valga, menos aún cuando -como sucede hoy- el Intendente de El Bolsón es un ex contador de una de las empresas del mandamás de Lago Escondido.
Por su parte, el presupuesto para el 2026, para el Servicio de Manejo de Fuego es de casi 20 millones de pesos, lo que implica una caída real del 69% con respecto a 2023 y del 53,6% respecto a 2025.
La tan nombrada Ley Nacional de Bosques n° 26.331 sigue vigente. Sin embargo, el año pasado el Fondo de Bosques que establece cayó un 77,8% respecto a lo ejecutado en 2023. Solo se asignaron $9 millones, muy lejos del 0,3% del presupuesto nacional que exige la ley, y sin cumplir con el 2% de retenciones agropecuarias que debería financiarlo.
Jurídicamente hablando, cabe preguntarse si el conjunto de normas en su integralidad son una herramienta útil a su objetivo. Tenemos leyes que protegen, sí, que también crean sistemas para la ejecución, asignaciones presupuestarias obligatorias y toda la perorata legislativa, pero no resultan eficaces ante una decisión política que vaya en contra, (decisión que siempre es punta de lanza de un interés económico, en este sistema donde el poder proviene de la cantidad de riqueza acumulada).
Por su parte la Ley de tierras Rurales sigue vigente por una medida cautelar de la Cámara Federal de La Plata que, a instancia del CECIM, declara inconstitucional la derogación por medio del decreto 70/23. Sin embargo, en diciembre del 2025 el jefe de gabinete, Manuel Adorni, anuncio en el marco del Consejo de Mayo que el Ejecutivo prepara un nuevo proyecto para derogar o modificar la Ley de Tierras, junto con las reformas a la Ley de Bosques Nativos y la Ley de Manejo de Fuego.
En simultáneo, con la profundización y el alcance de las redes sociales como uno de sus factores determinantes, la Patagonia se ha transformado en uno de los destinos turísticos más anhelados por aquellos argentinos que realizan turismo nacional.
Todos quieren su cuota de tranquilidad, alejada de los bullicios de las grandes ciudades; su foto con un magnífico espejo de agua de fondo, su caminata por un sendero más o menos desafiante y su pseudo experiencia hippie en la montaña.
Se han visto cosas insólitas, empezando por gente acampando -ergo haciendo fuego- en lugares inviables. Durante el bullicio que se armó producto de los incendios que motivaron esta nota, pudimos ver en todas las redes un video filmado por un santacruceño que nos muestra a un Turista islraeli encontrado “in fraganti" haciendo fuego en una playa prohibida. Esto fue lo que abrió la llave de paso que desató un insólito caudal de posteos conspiranoides: que los turistas judíos, que la Hostería Onda Azul en Lago Puelo, que los condenados por prender fuego en Torres del Paine, que esto es parte del Plan Andinia. Lo más cómico -con el significado que ya hemos usado-, fue que el Progresismo encontró un chivo expiatorio perfecto para echarle la culpa a alguien, casi como contracara de lo que ya hemos señalado respecto a la senadora Bullrich Luro Pueyrredón.
Unos dicen que fueron los mapuches, los otros que fueron los judíos… todo, en la hora política actual, es una perfo.
Más allá de esto, ese turismo de espectadores sin compromiso ha complejizado fuertemente el cuidado de nuestras áreas más sensibles y puesto en conflicto la razón misma de la existencia de los parques nacionales y áreas protegidas ¿Para qué se crean? ¿Para preservar una zona geográfica y un ecosistema valioso para el planeta tierra y la Humanidad? ¿O son parques de diversiones naturales para el disfrute del pueblo?
Pero no todo es Estado, ni el Estado lo puede todo: El valor de la comunidad organizada
No debe haber ejemplo más claro y contundente para graficar lo que significa aquel concepto acuñado por el cristianismo de “casa común”. Allá la gente no construye piletas en sus patios, porque han sido bendecidas con la más maravillosa piscina.
Ese Parque es la casa común de todos los que nacimos en Esquel y Trevelin, con mayor intensidad porque el grado de cercanía lo convierte prácticamente en el patio de tu casa. Con tal valor, es natural la reacción, así brota la organización popular.
En estos rincones de la Patria, alejados del epicentro de su larga decadencia, podemos ver como aún persisten las expresiones fundamentales de la comunidad organizada como medio para lograr la mejor forma posible de vida en sociedad. En este sentido, la organización popular siempre brota cuando se toca lo que es del pueblo. Ese Parque es defendido por sus habitantes, como el hogar de cada uno; así como lo debe ser de todos aquellos que vienen a visitarlos, sean argentinos o extranjeros.
Para graficarlo: el kiosco que está enfrente de la escuela donde hice la secundaria, inmediatamente puso un cartel en la puerta que anunciaba “se reciben donaciones”, a partir de esto y producto de la gran solidaridad del pueblo, se transformó en el punto central para la logística, coordinando con los pobladores del Parque.
Todo el tiempo había camionetas saliendo rumbo a los puntos críticos, llevando insumos, alimentos y todo lo necesario. En la Asociación Española de Socorros Mutuos, un club local, se hizo lo mismo. Me contó una querida amiga que, camino a una movilización, se encontró con que afuera estaban sentados dos viejos juntando donaciones.
Esta fue una marcha multitudinaria, juntaron donaciones, se dirigieron hacia el cuartel de bomberos a darles un abrazo simbólico de agradecimiento y reconocimiento por la heroica tarea que desarrollan. Estos sucesos atraviesan transversalmente a toda la comunidad, que por su sentir patagónico se une naturalmente por una misma causa.
Muy distinto a compartir un video en historias de instagram… ¿No?
Pero este no es solo un fenómeno Patagónico, la solidaridad de todo el pueblo argentino permanece incólume, como un valor muy profundo que surge espontáneamente, cuando este tipo de sucesos lo lastiman.
Desde campañas masivas de donaciones organizadas en redes sociales, grupos de brigadistas y bomberos voluntarios de todo el país que se movilizaron hacia la zona caliente, rifas, eventos de todo tipo. Por poner solo un ejemplo, la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina, por iniciativa de los cerveceros de San Martín, concretaron una importante donación en el momento más crítico del incendio, sin la intermediación de nadie. Entregando en forma directa a los vecinos, que a su vez también están organizados por su propia voluntad para afrontar la situación.
Tenemos comercios locales, clubes, asociaciones empresarias, particulares que se organizan. Cuando la Patria, que no es otra cosa que el patrimonio común, lo exige, el Movimiento Nacional está más vivo que nunca.
Algo muy distinto a la versión estatal que, según informó el Ministerio de Seguridad de la Nación, la última vez que el Estado compró ropa para los brigadistas fue en 2021 y 2022. Hace más de cuatro años que no se compra ni lo más básico que se necesita para combatir un incendio. Ni pensamos en aviones hidrantes. Aún más, son vergonzosas las condiciones laborales de quienes combaten en el frente contra el fuego: un Brigadista recién ingresado cobra 860.000 pesos, por una jornada que, en temporada alta de incendios, comienza a las 07:00 hs. y finaliza, con suerte, a las 20:00 hs.. Cuando las circunstancias lo ameritan, como las que ocurrieron en esta ocasión en que el fuego está descontrolado, se ven obligados a estar de guardia hasta las doce/una de la madrugada. No cobran horas extras y, sin el plus de Región Patagónica, su sueldo no llegaría a cubrir una canasta básica familiar.
Como advierte Juan Peron en La hora de los pueblos:
“Dentro del drama que vive la Argentina actual, con ser importante la destrucción de su economía, ha sido mucho más desastrosa la ‘destrucción del argentino’, que el gorilismo ha logrado y que se evidencia en el desánimo, incertidumbre, la apatía y el desinterés ciudadano, que se nota en todas las manifestaciones anímicas de los hombres del pueblo Argentino.
Un Pueblo que asista impasible a semejante situación sólo se puede explicar porque haya perdido sus valores esenciales…”
Pareciera que para algunos asuntos, este fenómeno persiste y aún se ha profundizado.
Sin embargo, los sucesos que hemos presenciado parecieran darle la razón al General cuando concluía:
“…Pero yo tengo fe en el Pueblo Argentino y espero confiado en su reacción. Para ello es indispensable la unión de todos los argentinos, cualquiera sea su posición política para poder ponerse en defensa de todo lo que hemos ido perdiendo moral y materialmente en este ya largo periodo de depredación nacional.”
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