Relanzamiento en el territorio bonaerense del Plan QUNITA

Autora: Paola Restano

El jueves pasado, durante un acto en el partido de Lomas de Zamora encabezado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, se dió a conocer la noticia del relanzamiento del Plan QUNITA, una importante política pública de inclusión social que había lanzado Cristina durante su gobierno en el año 2015, cuya finalidad principal era reducir la primer causa de mortalidad infantil por colecho — bebés que dormían en la cama de sus padres, donde podrían ahogarse — y avanzar en otras estrategias de maternidad segura. 

El plan apuntaba a los sectores más vulnerables, que por falta de recursos, eran los que principalmente compartían su cama con sus hijos. De esta manera se buscaba garantizar el acceso equitativo a insumos y recursos necesarios para el cuidado y crianza de lxs niñxs.

Los kits venían compuestos originalmente por un moisés, un colchón, sábanas, ropa, cremas, talcos, profilácticos y libritos con instrucciones para las madres de recién nacidos. Esta idea fue creada por Santiago Ares en base a un modelo escandinavo readaptado. Hoy en día se busca mantener dicho diseño pero la medida se ampliará desde su nacimiento hasta los 3 años de edad inclusive. 

Este relanzamiento implica desde los hechos una alegría profunda para las personas gestantes que van a poder contar nuevamente con el amparo del Estado. Pero también desde lo simbólico significa una pulseada ganada, donde el amor vence una vez más.

El hecho de hacer desaparecer los kits sacándolos de circulación, decomisándolos y luego destruyéndolos —canallada de tal magnitud— por ser presunto objeto de delito, me trajo a la mente hechos que ocurrieron no hace mucho tiempo, dónde estaban prohibidos ciertos simbolismos de Evita y Perón, desde una placa hasta un pin, donde el móvil era el mismo: el odio que los motivaba querer aniquilar y barrer a todo un movimiento, que lo único que hacía era velar y amparar a los más desposeídos.

En este caso lo hicieron perjudicando a miles de familias que se vieron privadas de recibir los kits y que realmente los necesitaban, ejemplo entre tantos en  nuestra historia, lamentablemente, de persecución y de destrucción de políticas de inclusión.

Lo que nos lleva a pensar inmediatamente, o al menos debería, es que estos hechos no son aislados y mucho menos al azar, sino que se conectan unos con otros, repitiendose en la historia en un momento dado, no debiendo por sobretodo, quedar impunes. 

Irremediablemente tenemos que hacer un llamado a la reflexión del rol que cumple la justicia en todo esto porque de ninguna manera puede existir un aparato judicial que sirva de puente para la comisión de hechos tan bajos y espurios por parte de un sector que representa un porcentaje minúsculo de la sociedad. 

Cabe mencionar que durante el gobierno de Mauricio Macri el programa se desactivó totalmente, ocasionando una fuerte regresión en las conquistas logradas y en la expansión de derechos. Una de las tantas muestras de que el neoliberalismo al poder tiene por objetivo dar marcha atrás al avance de políticas públicas de inclusión social o de reducirlas a su mínima expresión.

La decisión se apalancó en una denuncia realizada por Graciela Ocaña y acogida por el Juez Claudio Bonadio, la que sin mayor abundamiento, hoy quedó a la deriva por “inexistencia de delito” de acuerdo al fallo del Tribunal Oral Federal N° 1. 

Los jueces que componen dicho tribunal  acogieron los argumentos de la Fiscal Baigún para determinar el sobreseimiento de todos los imputados, ya que se demostró, mediante dos peritajes que debieron hacerse durante la instrucción de la causa — hace cinco años — que no hubo sobreprecios ni direccionamiento de la licitación, permitiendo así el reflote del programa.

Si bien todavía no hay definiciones específicas de cómo se va a llevar a cabo la reactivación por lo reciente de la noticia, se piensa que se va a dar en el marco del “Plan de los mil días” sancionado por Ley N° 27.611 el cual consiste en un plan integral y abarcativo en el que se trabaja para acompañar y apoyar integralmente a todas las personas gestantes que no cuenten con los recursos necesarios para proveerse de dichos insumos, proyecto presentado al mismo momento que se mandó el de la IVE al congreso. 

Estableciendo en su artículo 1° que se debe fortalecer “el cuidado integral de la salud y la vida de las mujeres y otras personas gestantes  y de los niños y las niñas en la primera infancia, en cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado en materia de salud pública y derechos humanos de las mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar, y de sus hijos e hijas, con el fin de reducir la mortalidad, la malnutrición y la desnutrición, proteger y estimular los vínculos tempranos, el desarrollo físico y emocional y la salud de manera integral, y prevenir la violencia”.

Para ponerlo en marcha, trabajarán en conjunto el Ministerio de Salud de la Nación y el de la provincia de Buenos Aires. Hay una incipiente idea de que los próximos kits sean producidos en talleres del Servicio Penitenciario Federal y quizás el resto sea adjudicado a cooperativas. Cuestiones aún no definidas.

  Los requisitos  para recibirlo son:

  • Tener un embarazo de 12 semanas o más;
  • Cumplir con los controles médicos;
  • Ser argentina, residir en el país y tener DNI. Si se trata de una persona extranjera o naturalizada, deberá tener 3 años de residencia en el país y DNI;
  • Si se trata de una trabajadora informal o desocupada, deberá estar inscripta en el Programa SUMAR y no tener obra social. El programa Sumar cuenta con una línea de atención telefónica gratuita: 0800-222-7100. Por este canal se podrán realizar consultas y reclamos, conocer los lugares de inscripción y obtener información sobre derechos y prestaciones de Salud.

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