NORBERTO “PAPPO” NAPOLITANO – BLUES PARA MI GUITARRA

Publicado el Por Repliegue

Autor: Alejandro Villa

En mis 42 años de carrera he visitado 68 países y conocido a muchos músicos. Les presento al mejor guitarrista de blues de Sudamérica”, dijo al micrófono BB King, máximo rey del blues de todos los tiempos, en el mismísimo Madison Square Garden de Nueva York una noche de 1993 ante una multitud que ovacionaba al perfecto desconocido. Había llegado la consagración absoluta.

El 10 de marzo de 1950, La Paternal, semillero del mundo, daba a luz a su hijo pródigo dentro del universo de la música. Fierrero hasta los huesos, cuervo y del Chivo, fama de tipo duro con el alma blanda, Norberto “Pappo” Napolitano es otro león herbívoro en la historia argentina que formó parte de una generación de jóvenes irreverentes que se salieron del molde y bautizaron con imagen y sonido lo que se conoce como “rock nacional”. Después de un paso fugaz por la primera formación de Los Abuelos de la Nada y por la última de Los Gatos, más alguna participación en la Pesada de Billy Bond, Pappo encontró en la música de los afro-americanos del delta del Mississippi un rincón casi inexplorado para desplegar todo su talento y ser su propio comandante. Su personalidad se lo exigía. Pappo´s Blues, un pequeño selectivo de los tempranos ´70 con David Lebón y Black Amaya, le puso nombre, tiempo y espacio a lo que hasta el momento se venía insinuando con cierta timidez. Algo ha cambiado. Se podía ser argentino, sacar pecho y decir “acá también podemos hacer esta música”. Sí, su grado de pureza puede ser discutible pero no lo es el hecho de haberle abierto las puertas del país al sonido más hermoso del mundo (para quien esto escribe, claro).

La experiencia de Aeroblus pasó sin pena ni gloria, es cierto, por eso Pappo´s Blues fue y vino durante toda la década, con muchos cambios de integrantes pero la misma esencia. La década del ´80 nos trajo a Riff. Así, el blues cedía ante el hard rock, esos acordes rocanroleros con mayor distorsión, el tono intermedio entre los Stones y Black Sabbath. Más temprano que tarde, nacía nuestro propio AC/DC. Para la prensa era heavy metal, más por la imagen que por el sonido. Las cadenas, los cueros negros y los disturbios del público servían para alimentar la industria, que todavía no encontraba algo más pesado para vender. Riff rompió con todas las estructuras conocidas hasta el momento y fue fuente central de inspiración para las grandes bandas que vinieron después. Por supuesto que las críticas no se hicieron esperar. Por vándalos y por ruidosos. No obstante lo cual, para mí, lo que hago está bien. Y lo estaba, Carpo. Quedó claro que lo estaba.   

La década del ´90 es nuestra década “bluseada” por excelencia. Muchos de los grandes del mundo pasaron por estas tierras. Albert King, Buddy Guy, Albert Collins, Taj Mahal, Eric Clapton, el ex stone Mick Taylor y el gran maestro BB King aterrizaron para darnos su bendición. Y Norberto, nuestro caudillo, los recibió a brazos abiertos, con la vuelta a su viejo estilo. Hubo fiesta en el club de blues local. El rey BB, entrando a Obras, escuchó a quien lo “teloneaba” y no dudó en invitarlo al escenariosin saber de quién se trataba. El asombro fue tal, que se lo llevó de gira a codearse con las máximas figuras de Estados Unidos para terminar en el Square Garden. El “negro pintado de blanco”, como lo llamaban, representaba al país en las grandes ligas. Aquí dentro, el camino se abrió y en poco tiempo explotaron Memphis, La Mississippi, Botafogo y Las Blacanblus. Revivió Pappo´s Blues y hasta las bandas de rock tradicional se le animaron al género.  

   El Carpo es, sin dudas, una de las mayores expresiones de nuestra cultura, de esas que llegan a lugares inimaginables. Para casi todos, el mejor en lo suyo. “Cuando escucho mi guitarra, siento que todo es mejor y que todo se me aclara… es como escuchar mi voz”. Seguramente, un tipo difícil de tratar, había que ganarse su respeto. “Conseguite un trabajo honesto”, le recomendó a un DJ en un programa televisivo porque consideraba que tocar discos no era hacer música y festejó que no embocara el corchito en la copa y perdiera la final por el auto que estaba en juego. Otros tiempos. “Calamaro, lo único que tenés de negro es el agujero del culo”, le escupió a un joven Andrés luego de una zapada blusera en un Hard Rock de por ahí. Andrés, ofuscado pero orgulloso, se puso a estudiar y grabó todos los instrumentos en una cinta que le acercó tiempo después y Pappo, guiño mediante, le preguntó si estaba tocando con la banda de Albert King. El alumno se había sacado un 10. A partir de ahí, la relación de amistad, musical y personal, se estiró hasta el final. No fue así con Charly. “Ablandaron la milanesa, esto nos va a arruinar”, le dijo a su productor cuando surgió Sui Generis mientras él, con Manal, Vox Dei y Billy Bond buscaban instalar el blues y el rock pesado en la escena nacional. Eso nunca se pudo recomponer. “Riff cumplió su función: destruir a Serú Girán”, lanzaría años después. AC/DC “derrotaba” a los Beatles. Y ni que hablar de los malabares que tuvieron que hacer los Ratones Paranoicos cuando ambos fueron invitados a tocar para la grabación del MTV Unplugged en Miami. Ninguno podía saber de la presencia del otro y el escenario fue armado como para que se dieran la espalda. Jamás se miraron. Insólito. Imagino que en el fondo existía una relación de mutua admiración telepática entre dos genios, obstruida por los egos.

Pappo y Amigos es el merecido homenaje hecho en vida por muchos de los grandes de nuestra música, que se reunieron para grabar sus clásicos junto a él. Y antes de irse, dejó una última joyita: Buscando un amor, con mucho rock and roll y fiebre pero con una especie de lado B que rinde tributo a históricos blues detenidos en el tiempo de BB, Muddy, Howlin´ y otros. Febrero de 2005 decretó su pronto final. Murió en su ley, arriba de una Harley a la altura de Luján, pisteando con su hijo Luciano por la ruta 5.

Reciban los dioses a nuestro rey de la guitarra, canta Gustavo de Mataderos, y así debe haber sido. El podio de los King hizo un lugar y entre BB, Albert y Freddie hoy se sienta, Gibson Les Paul en mano, nuestro Rey Norberto.

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