«La mujer debe afirmar su acción» – Evita – 75 años de derechos políticos

75 años - Derechos Políticos de la Mujer - Daniel Santoro 2

El 23 de septiembre de 1947 se promulgó la ley Nro. 13.010 del Voto Femenino, conocida también como “Ley Evita”, que no sólo estableció el derecho de las mujeres a votar sino también a ser candidatas.


Escribe Daniela Minnetti

En las elecciones de noviembre de 1951 “en total resultaron electas 133 mujeres, una cifra inédita en esos tiempos en Latinoamérica”.

Al promulgarse la ley, Evita manifestó en Plaza de Mayo: «Mujeres de mi patria: recibo en este instante de manos del Gobierno de la Nación, la Ley que consagra nuestros Derechos Cívicos. Y la recibo entre vosotras con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria. Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas. Por eso hay en ella crispación de indignación, sombra de ataques amenazadores pero también alegre despertar de auroras triunfales. Y eso último se traduce en la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro despertar nacional«.

Ahora bien, como cualquier lucha de reivindicación de derechos el análisis de su inicio suele ser un recorte temporal y puede remontarse más atrás en la historia, por lo que al menos corresponde mencionar a Cecilia Grierson -primera médica mujer de Argentina- y Alicia Moreau de Justo -impulsora de Congresos feministas y de proyectos de voto femenino-, como referentes del debate sobre la participación política de la mujer a principios del siglo XX.

Pero Evita no sólo no importó ideas del feminismo de izquierda o socialista, sino que su encuentro con el movimiento fue bastante personal y accidental. El feminismo para Evita no fue desde el primer día ni logró comprenderlo sola. Dice la propia Evita: “mi trabajo en el movimiento femenino nació y creció, lo mismo que mi obra de ayuda social y que mi actividad sindical, poco a poco y más bien por fuerza de las circunstancias que por decisión mia”. 

Quizá sea atinado decir que la importancia de encabezar el movimiento feminista lo entendió con el correr de su actividad política y de sus largas conversaciones con Perón. Así recuerda ella una frase del General que decía: “tal vez la mujer pueda salvarnos a condición de que no nos imite”. Y es que en la intimidad discutían sobre influencias feministas que se importaban en esa época a las cuales Evita no parecía gustarle del todo ya que sentía que el proceso de lucha de ese entonces de ciertos sectores del feminismo era más bien por despecho de no haber nacido hombres que por el orgullo de ser mujeres

Cuando se la criticaba con el argumento de que cómo podía encabezar el movimiento feminista peronista si se encontraba fanatizada por la causa de un hombre, respondía que la naturaleza de la mujer era entregarse por amor, en su caso por el amor a Perón y su causa. 

Hoy en día, muchas de las emociones que sentía Evita con el feminismo de la época, podrían incomodar a más de una peronista feminista de la modernidad. Y es que hay que entender que el corazón de Evita estaba en los desposeídos, en los descamisados, sin distinción de género. Ella misma lo manifiesta cuando dice: “para mi las mujeres y los hombres del trabajo, son siempre y ante todo descamisados”.

Pero a pesar de sus propias controversias emocionales con el movimiento y la búsqueda de acomodar su peronismo en clave feminista, logró en muy poco tiempo politizar a masas de mujeres y posicionarlas en lugares que históricamente no habían ocupado.

Porque en el fondo, Evita sabía muy bien y por experiencia propia que la mujer vive mejor en la acción que en la inactividad. Que, si bien para ella la inactividad era el mundo de la frivolidad de tertulias sociales (“damas de beneficencia”), y la acción principalmente la del hogar, lo que ella quería era mas mujeres que pudieran comprenderla y acompañarla en la larga lucha que empezaba a darle razón a su vida.

Si bien en la actualidad, y con nuevas leyes que se fueron sumando como la ley de cupo femenino sancionada en 1991 y la ley de paridad de género sancionada en 2017, tenemos un escenario receptivo y favorable a la actividad política de la mujer, por supuesto seguimos teniendo desafíos a enfrentar. En primer lugar, tenemos que aprender a detectar con agudeza y claridad aquellos espacios que pretenden maquillar una lógica de comportamiento patriarcal y misógino con maquillaje berreta de inclusividad. Y en segundo, tenemos la titánica tarea de evitar la atomización del movimiento en una infinidad de grupos que debilite su alma, que es la unión de las mujeres como parte activa fundamental de una sociedad justa y equitativa.

75 años - Derechos Políticos de la Mujer - Daniel Santoro

Las imágenes corresponden a obras del gran Daniel Santoro (@danielsantorooficial), a quién agradecemos por su inmensa labor.

Portada: «Evita, principio femenino, reina de la noche (imagen izquierda) – Nacimiento político de Eva Perón (imagen derecha)». Tinta sobre papel. De la colección Manual del niño peronista. 1998-2006.

Cuerpo: “Ave”. Óleo. 60 x 60 cm. De la colección Museo Evita. 2009.

Deja una respuesta