Conflicto de la Policía Bonaerense y sindicalización de las fuerzas de seguridad, la discusión que incomoda

Ariel y Fede se conocen hace mucho tiempo y forman parte de Repliegue. Siempre surge entre ellos discusiones sobre diversos temas nacionales y esta vez retomaron la sindicalización de las fuerzas de seguridad. Por su parte Blair, como hija de policía, lo sintió un tema pendiente durante varias décadas y decidió que había llegado la hora de rediscutirlo sin piedad, cueste lo que cueste y pese a quien le pese (“la discusión tiene que incomodar” decían a coro).

Así fue como se sucedieron las cosas ese domingo de mate y tabaco armado, tras los días de protesta de la policía bonaerense:

Fede: “Antes que nada, quisiera que tengamos presente que el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), o la consideración en conjunto de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense (unos cuarenta municipios) es una de las aglomeraciones urbanas más pobladas del mundo”.

“De hecho, con una estimación de 16 millones de habitantes, en constante crecimiento, se aproxima de alguna manera a la realidad de “mega ciudades” como Guangzhou, Shanghai, Pekín, Delhi o Bombay, situadas en países como China e India, y, más aún, a otras enormes ciudades como Tokio, Yakarta, Ciudad de México o Sao Paulo (capitales de países con más de 100 millones de habitantes)”.

“En este contexto, contemplando también el resto de la población y territorio de la provincia de Buenos Aires (unas 3 millones de personas, y grandes ciudades en sí mismas como Mar del Plata, Bahía Blanca, San Nicolás, Tandil, Junín, Olavarría, Azul, entre otras), e inevitablemente considerando su enorme extensión y particular conformación social, económica, productiva y demográfica, nos encontramos ante una región tan importante en el mundo como estructuralmente desigual”.

“Entre estancias de cientos y/o miles de hectáreas como signo del modelo agro-ganadero exportador generador de miles de millones de dólares anuales y barrios-asentamientos en total precariedad sin acceso a los servicios básicos-esenciales de subsistencia (falta de calles asfaltadas, cloacas, agua potable, conexión de gas, y en todo lo que refiere al acceso efectivo a derechos en general), con recurrentes ocupaciones de zonas o terrenos fiscales u ociosos, según las distintas circunstancias de cada caso y momento, lo que a su vez amplía históricamente cada vez más los marcos geográficos de la marginación”.

“En este enorme territorio ejerce la función policial o de seguridad pública la Policía de la Provincia de Buenos Aires, usualmente conocida también, por propios y ajenos, como la “policía bonaerense”.

(El rol de las fuerzas de seguridad en un país colonial)

Ariel: “Vamos de a poco, porque si de seguridad se trata, deberíamos contextualizar un poco en qué tipo de país deben operar los agentes de la seguridad”.

“Corregime si me equivoco, pero yo creo que lo que queres decir con esto es que vivimos en una región extensa, con el 92% de la población concentrada en centros urbanos y con cíclicas crisis económicas de carácter estructural, por lo que necesitamos conseguir millonadas de dólares crocantes para satisfacer el pago de deudas de las que nunca nos beneficiamos, y para paliar la fuga de dólares que unos pocos realizan. Como consecuencia de eso, de momento parecería ser que estamos condenados a explotar cada vez más nuestra madre tierra para la generación de recursos”.

“Es así que, con una matriz totalmente primaria, producimos los alimentos que consumen los animales que otros comen, sembramos y cosechamos los cultivos que otros consumen, trabajamos y producimos los combustibles que otros utilizan, extraemos los minerales que otros adquieren, y explotamos la energía que las industrias de otros países monopolizan”.

“En ese camino, el acceso a los privilegios que hacen al buen vivir citadino se plantea como el reflejo de lo que nos gustaría ser, pero que en un mundo estructurado en pueblos que trabajan y pueblos que sobreviven, es una meta que difícilmente pueda alcanzar más del 10% de la humanidad”.

“La miseria se convierte en estructural porque lo único que genera valor, el trabajo humano, es un derecho vedado para ciertos pueblos, a los cuales sólo se les permite ingresar al mundo mediante la explotación de sus recursos naturales”.

“Todo ello, trae como consecuencia un sálvese quien pueda donde la vida de las personas no vale, porque siempre se está a punto de perderla o siempre se jugó irresponsablemente a no valorarla como tal”. 

“Sin embargo, todos y todas queremos vivir en paz, nadie se merece que le quiten lo que con su trabajo consiguió, y menos aún cuando nadie tiene la culpa del clima de supervivencia que se ha compostado durante décadas en varias generaciones de padres y madres desocupados y chicos y chicas que abandonan el colegio”.

Blair: “Claro, es por todo eso que, la realidad de la humanidad actual necesariamente viene acompañada de fuerzas de seguridad que deben protegernos e idealmente ayudarnos para que podamos desarrollarnos en la cotidianeidad de la vida de la manera más confortable posible, ¿no?”.

Ariel: “Sí, sin embargo, y por cuestiones de lógica pura, un sistema de estas características nunca podría garantizar la seguridad efectiva de todos/as los/as habitantes, puesto que mientras las necesidades y la destrucción del tejido social comunitario se multiplican, el aumento del personal policial para contener el caos suma de a uno”

(Organización y conflicto de la policía bonaerense 2020).

Blair: “Siempre igual ustedes, vayamos a lo que nos concierne chicos, hablemos de …-silencio terrorífico- la bonaerense”.

Fede -mirando su anotador con cara de serio-: “¿Qué es la policía bonaerense? Según el artículo 3 de la ley provincial 13482 de 2006 que rige su organización y funcionamiento, es una “institución civil armada, jerarquizada y de carácter profesional”.

“Depende orgánicamente del Poder Ejecutivo de la Provincia en su Ministerio de Seguridad en cuanto a mando y representación[1], y según las cifras disponibles cuenta con alrededor de 90 mil personas en cumplimiento de tareas”.

“A su vez, y de acuerdo a la norma citada, se rige por la descentralización y desconcentración operativa-funcional de acuerdo a los municipios existentes, quedando expresamente en cabeza del Ministro de Seguridad resolver “todas las cuestiones vinculadas con la coordinación estrictamente necesaria entre las policías de la Provincia, la cooperación interjurisdiccional…” (artículos 6 y 7).

Blair: “Pero la reglamentación no nos dice sobre la historia de la policía de la provincia de Buenos Aires y su necesaria relación con el pueblo al que pertenecen las personas que la componen”.

Fede: “Justamente por eso, creo que para entender la crisis de legitimidad que afecta en general a todas las fuerzas de seguridad, es necesario recordar que la policía bonaerense fue mano de obra operacionalmente subordinada al Ejército durante la última dictadura cívico militar según normativa vigente de la época (en particular en sus momentos previos e inicios), especialmente cruenta en sus modalidades, de lo que dan cuenta gran cantidad de investigaciones y condenas en juicios de lesa humanidad llevados a cabo en distintas jurisdicciones de la provincia”.

“Además, fue protagonista de casos icónicos de violencia institucional y desaparición de persona en tiempos de restablecimiento del orden republicano (siendo injusto nombrando solo algunos de los más resonantes y todavía militados, Miguel Bru, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, Luciano Arruga, y el actual Facundo Astudillo)”.

“A su vez, y si bien no es una falta atribuible a la institución policial de la provincia en sí misma sino a la clase dirigente en su conjunto, lleva consigo el ilegal peso diario de tener a su cargo miles de detenidos/as permanentes en sus dependencias.[2] Esto, ante el colapso estructural y sostenido de las instituciones penitenciarias, con parámetros de sobrepoblación que llegaron a su límite máximo en los últimos años (y hoy parecen estabilizarse, propagación pandémica mediante)”.

“De todas formas, que no le sea atribuible la ilegalidad de tales detenciones y alojamiento en sus dependencias policiales, no le quita responsabilidad por las condiciones inhumanas que allí se soportan, ni mucho menos por los casos de muertes violentas en ellas, siendo un fiel y reciente ejemplo de ello el incendio de la comisaría 3era de Transradio, Esteban Echeverría, en el que perdieron la vida diez personas”.

“Por otro lado, creo que no podemos perder de vista el contexto de enorme tensión y conflictividad social en que cualquier personal policial bonaerense se desempeña, conviviendo a diario con las formas de delito más violentas. En muchos casos cumpliendo jornadas diarias completas (servicio durante 24 hs o incluso más), en soledad, ante, en muchos casos, el rechazo del entorno y la eventualidad latente de tener que responder con el propio cuerpo ante un suceso violento”.

¿El que avisa no traiciona?

Fede: En este amplio y difuso contexto, durante la semana del 7 de septiembre de 2020, todavía en “aislamiento social, preventivo y obligatorio” se dio una movilización masiva de personal policial de la Provincia de Buenos Aires en distintos puntos del territorio, con foco inicial en Adrogué y núcleo de concentración en el cruce del Puente 12, La Matanza (donde hoy funcionan dependencias estables e importantes de la institución, y hace unos 40 años se emplazaban dos centros clandestinos de detención y tortura[3])”.

“Con proclamas comunes de “nos hacemos matar por cuarenta pesos” o “los delincuentes están mejor armados que nosotros”, reclamaban ante “ingresos de hambre” (un haber básico de alrededor de 35 mil pesos) y condiciones indignas de empleo (estructuras edilicias abandonadas en el tiempo a su suerte, vehículos y armamento sin mantenimiento). Aquellos fueron solo algunos de los principales conflictos comunes que aglutinaron los distintos y distantes puntos de protesta”.

“Más allá de la solución aportada por el gobierno nacional en cuanto a la asignación presupuestaria de nuevos recursos a la Provincia de Buenos Aires con el fin de auxiliarla en este sentido (y sin perder de vista que naturalmente correspondía al gobierno provincial resolver el problema), quedará reflexionar sobre las formas, los medios y los límites en que parece haberse desarrollado la protesta”.

“Esto, sobre todo cuando se dio una concentración ante la residencia presidencial de Olivos, con la presencia de personas con armas de fuego y vehículos institucionales que solicitaron una respuesta por parte del Presidente de la Nación en persona y quienes aparentemente se negaron a la invitación que este les hiciera a conformar una mesa de negociación”.

“Tenemos que tener presente lo dicho en cuanto a la dependencia orgánica de la institución al Ministerio de Seguridad de la Provincia. Es decir, el hecho de que se encuentra bajo su mando operativo y es representado por este. En este caso es evidente que se dio una ruptura o interrupción del mando civil al que la institución se encuentra subordinada orgánica y legalmente”.

“Además y para nada menor, uno hecho concreto es que apenas días antes de que se dieran estos sucesos, el gobierno nacional mismo había anunciado un Programa de Fortalecimiento de Seguridad con especial eje en el conurbano bonaerense”.

“En lo aparente, no hubo una conducción orgánica o vertical del reclamo, sino que de hecho los voceros o “caras visibles” fueron los titulares de la Defensoría Policial y del Sindicato de Policías Bonaerenses (SIPOBA), organismos inevitablemente surgidos ante la prohibición de sindicalización policial en nuestro país[4]. Allí donde se veda el acceso a un derecho, parece que se le encuentra la vuelta…”.

(Sindicalización en el mundo)

Blair: “¿Es necesario encontrarle la vuelta? Miren, para sorpresa de varios escépticos/as y fundamentalistas de “fuck the police” -1988, N.W.A., Estados Unidos- y “A.C.A.B.” -1977, Newcastle, Inglaterra-, en el mundo hace varios años que existen los sindicatos policiales y el agrupamiento de éstos. Tal es el caso, por ejemplo, del Consejo Europeo de Sindicatos de Policía y de la Unión Internacional de Sindicatos de Policía. Ambos reúnen a sindicatos de España, Francia, Grecia, Macedonia, Portugal, Alemania, Bélgica, Chipre, Hungría, Polonia, Bulgaria, República Checa, Malta, Irlanda y Eslovenia”.

“Por su parte, en Estados Unidos, existe la Asociación Nacional de Organizaciones de Policía que reúne alrededor de unos 4.000 sindicatos y asociaciones de policía”.

“Tengo casos puntuales”.

“En España el Sindicato Unificado de Policía (SUP) fue creado la noche del 28 de febrero de 1978 y legalizado el 21 de noviembre de 1984”.

“Al lado, Francia posee tres sindicatos policiales y una Federación Autónoma de Sindicatos de Policía (FASP) creada a finales del siglo XX”.

“La Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores -CISL- (en italiano: Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori) es la segunda central sindical italiana de importancia, y fue fundada en 1948”.

“En la ex Unión Soviética el Sindicato Interregional de Policía de Rusia saltó a la fama cuando alzó su voz en los preparativos de la Copa Mundial de Fútbol en el 2018”.

“Al oeste del Meridiano de Greenwich, durante el año 1967 tuvo lugar la primera huelga sindical policial de los Estados Unidos”.

“En la República Oriental del Uruguay (con una de las tasas de cantidad de policía por habitantes más altas del mundo[5]) el Sindicato Único Policial entró en funcionamiento en el año 2004 y se formalizó en el 2006”.

“En nuestro país, en 2017 la Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió que la Policía de la Provincia de Buenos Aires no tenía derecho a asociarse gremialmente. En disidencia, el Dr. Maqueda dejó en claro que si bien tenían derecho a sindicalizarse no así a ejercer el derecho a huelga ni ninguna otra medida gremial directa incompatible con el orden jerárquico y disciplinario; por su parte el voto disidente del Dr. Rosatti se amparó en el 14 bis de la CN”.

“En 2019 el único que se atrevió a mantener su disidencia fue Rosatti quien, en el fallo “Sindicato Policial Buenos Aires c/Ministerio de Trabajo s/ley de asociaciones sindicales” tacha de inconstitucional la norma que prohíbe el derecho a la libre asociación del personal penitenciario”.

(El debate sobre de la sindicalización en Argentina)

Ariel: “Bueno, por eso, hablemos de la posibilidad de sindicalización acá, en nuestro país. Si bien en la policía rige el principio de autoridad, el mismo es un elemento ordenador de toda la sociedad, incluso para con los civiles la resistencia a la autoridad es un delito pasible de detención”.

“Por ello, el principio de autoridad no es una nota típica de esta relación, no la define, sino en todo caso un elemento importantísimo a tener en cuenta en la regulación de cualquier posibilidad de organización entre los policías que trabajan como dependientes en la fuerza, sin rango de comisario o superior”.

“Para ordenar el debate, primero tenemos que tener en cuenta la diferencia entre gremio y sindicato, que si bien existen muchas discusiones al respecto, se coincide en que subsiste entre ambos términos una relación de género y especie”.

“El gremio es la asociación natural que existe entre personas que ejercen una misma actividad u oficio, independientemente de si llevan adelante una conducta positiva en organizarse. El sindicato es una construcción social y humana viva, respira cada día, sin oxígeno no camina, y lo que no está en movimiento se estanca, y así con el tiempo se pudre hasta descomponerse”.

“¿Son las leyes las que permiten que los sindicatos existan o es la conflictividad del mundo la que hacen que un grupo humano con un interés gremial común se una en defensa de sus derechos?”.

“Desde el sentido común, que es el menos común de los sentidos, está claro que prohibir lo que naturalmente va a existir resulta una norma estéril, lo que con el tiempo se pondrá en cuestionamiento por otro de los principios que rigen la vida en sociedad: el principio de rebelión ante la injusticia”.

“En el 2013, cuando la discusión era el salario y la sindicalización de los y las policías de Córdoba, la discusión jurídica que comenzaba a albergar la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo fue acompañada de un acuartelamiento de la policía de Córdoba, a la cual se sumaron 20 provincias. En 2020, cuando la discusión volvió a ser el salario de la Bonaerense y de una manera cuanto menos polémica, la acción directa traspasó fronteras indignas como la de realizar un sitio armado en las residencias de gobierno nacional y bonaerense”.

“Tales prácticas deben ser reguladas, la protesta no puede suponer cualquier límite. El problema es que cuando anulamos al sujeto que nos interpela, aquel sujeto naturalmente intentará poner en riesgo la existencia del otro para hacerle notar su presencia en el mundo”.

“Para considerar los alcances de una posible sindicalización, vale la pena recordar los fundamentos y conclusiones de la Sala II cuando posibilitó tal derecho: i. El convenio 97 de libertad sindical prevé que los Estados regulen y limiten la sindicalización de las fuerzas de seguridad, pero no prevé la anulación o prohibición de tal derecho, ii. No existe ley del Congreso a nivel nacional que prohíba la sindicalización policial, por lo que resta es regular y limitar el ejercicio de la misma, iii. Cualquier posibilidad de sindicalización debe suponer una limitación en el sistema de negociación colectiva y conflictos colectivos, prohibiendo el uso de armas, uniforme y herramientas de trabajo para las protestas y garantizando un servicio mínimo de seguridad”.

“Un sujeto al que la institucionalidad decidió ignorar sólo buscará poner en jaque a dicha institucionalidad para que finalmente lo considere en su existencia”.

“No se trata aquí de una organización delictiva, todo lo contrario, es el personal al cual llamamos si tenemos una urgencia que pone en peligro nuestras vidas, ya sea por violencia en el ámbito doméstico, asalto en domicilios o en la vía pública”.

“Desde esta perspectiva, la única salida es reconocer al otro sujeto que, en la marcha conflictiva del mundo, tendrá que tener voz para decirnos cuáles aspectos de su relación laboral debieran mejorar para una vida digna.”

(En definitiva, seres humanos). 

Blair: “Y sí, porque en definitiva además de ser trabajadores ni más ni menos, son seres humanos”.

“Decía un amigo de mi viejo hasta hace no mucho: “Antes se mangueaba la pizza porque no te daban comida y estabas 24 hs. en una esquina parado. ¿Ahora?, ahora tenemos que hacer lo mismo”.

“El estilo de vida de nuestras fuerzas policiales siempre ha tenido muchos flancos. La dificultad de organizar el vínculo familiar, la emocionalidad como signo de debilidad, los parámetros de género y sexualidad para acceder a ciertos cargos, el riesgo de vida no por el tipo de trabajo sino por la falta de insumos adecuados para ejercerlo -combustible, chalecos, etc-, el desprecio de la ciudadanía, la violencia interna vinculada al autoritarismo negativo, y, ni más ni menos que el humorístico salario”.

“En algunos casos, como es el del personal del Servicio Penitenciario Federal, la violencia puede volverse una patología como consecuencia del tipo de trabajo que realizan diariamente, en conjunto con la ausencia de políticas públicas vinculadas a brindar herramientas de salud mental para el sostenimiento sano y equilibrado de ese tipo de empleo”.

“Claro está que, no solo la necesidad de un acuerdo salarial es el lente con el cual debe verse la posibilidad de sindicalización, sino la vehiculización de un caudal de reclamos que hacen a la calidad de vida -física y mental- de quienes tienen el deber de proteger nuestra Nación”.

“Pero a veces, la división que quedó en la sociedad les impide a ciertos sectores ver la realidad de las cosas”.

“Preocupa que ciertos grupos del progresismo y “la izquierda” -sectores que se vanaglorian de la defensa de los más castigados del capitalismo- no logren ver que las fuerzas policiales provienen de un sector económico azotado, encontrando en la escuela policial una oportunidad de conseguir trabajo y un proyecto de vida, siendo en muchos casos la modalidad de “internado” lo que permite que el/la aspirante tenga cubiertas sus necesidades básicas”.

“Por otro lado, algunos/as suponen que la sindicalización policial trae más corrupción, sin un fundamento real basado en un país testigo. En ese contexto, sería irresponsable asomar una conclusión en cuanto a qué pasaría si le diéramos la oportunidad a nuestras fuerzas de seguridad a sindicalizarse, aunque sí sería útil observar cómo se comportan en los países que sí lo tienen permitido y con qué limitaciones”.

“De todas formas, y tratando de no caer en la tibieza y la comodidad de un planteo inconcluso, debemos interrogarnos sobre el verdadero conflicto que se nos presente hoy y desde hace décadas, y es que, el miedo a la sindicalización policial es el miedo y la desconfianza del pueblo hacia “los oficiales del orden”.

“El odio o recelo hacia el sector que debe protegernos es la vena abierta de gran parte de América Latina, herida que espera imperiosamente hace años que se la cure con debates desde el Derecho y la humanidad, ya no desde una emocionalidad disociada y discursos que no se adaptan a la nueva realidad”.

“Yo creo que los argentinos y las argentinas a veces somos un poco cínicos/as -me incluyo-. A ver, todos/as hablamos de la Policía, como hablamos de la Justicia, como hablamos de los políticos, desde una moralina discutible, y a veces pienso ¿hasta cuándo vamos a generalizar y ningunear los debates por el solo hecho de sentirnos cómodos en una superioridad ficticia conforme el trabajo que realizan los demás? A lo que voy es que al final, es el/la trabajador/a contra el/la trabajador/a, y eso es lo que siempre quieren los de arriba”.

“¿Acaso no es verdaderamente cierto que existe un racismo por estatus social en el que el policía vale menos, cuando ese policía proviene, en general, de los mismos sectores que nos regocijamos en proteger?”.

“Sí, tienen el monopolio de la fuerza del Estado, y no es un dato menor, porque poseen armas y capacidad de detención. Pero ahí me pregunto, ¿realmente es más seguro para nuestro pueblo seguir marginando e ignorando los reclamos de quienes tienen el monopolio de la fuerza de Estado? Creo que todos los planteos conducen a una sindicalización cuidada y respetuosa, no de los oficiales de la ley, sino de los/as trabajadores del cuidado de nuestra República”.

Reflexiones finales

Blair: “En definitiva, no podemos seguir opinando sobre una estructura que no es la misma que antes. Que ahora tiene otra apertura, otra historia[6].

“Las generalizaciones no resisten más análisis simplistas en este país. No se puede obviar una posible solución de un conflicto “por las dudas”. Tenemos un sistema democrático y republicano de gobierno, hay tres poderes que garantizan que las cosas funcionen correctamente, y que en el caso de que no suceda, haya una consecuencia jurídica. Estos son los mecanismos que hay que respetar y en los que hay que empezar a confiar, porque si algo es seguro, es que el desprecio no los va a hacer mejorar.”

“Hoy tenemos la responsabilidad y posibilidad como ciudadanos/as de tener una nueva mirada sobre nuestro país, y en este marco, sobre las fuerzas de seguridad, su organización y funcionamiento, teniendo presente que cumplen una función esencial y propia de cualquier organización comunitaria que uno pueda imaginarse (aquella del aseguramiento de la seguridad pública y de la necesaria intervención en los conflictos que se suscitan día a día en cualquier entorno comunitario)”.

“No se trata del trabajo que elegiste o lo que tus predecesores hicieron en nombre de tu actual empleo, se trata del aquí y ahora y la posibilidad de mostrar una Argentina diferente.”

Ariel: “Totalmente, y agrego: a la democracia, la libertad y la unidad sindical no debe tenérsele miedo, es el único camino hacia la promoción de un contrapeso nacional que proteja el salario, la salud, la jubilación, las vacaciones y el aguinaldo, entre tantas otras conquistas que en nuestro país sobreviven pese al avance del interés especulativo, el individualismo y la competencia por encima de las comunidades nacionales”. 

“En este sentido, pensar en la sindicalización policial nos permite de una buena vez por todas fomentar la generación de anticuerpos propios dentro de cada fuerza a fin de democratizar el funcionamiento de las mismas.

“¿Cuál es la solución contraria? ¿Dejar que los conflictos avancen en su escalada contra la institucionalidad? Un día vamos a tener que dar intervención a las Fuerzas Armadas o Gendarmería Nacional para apaciguar los reclamos policiales, y la mesa de decisiones de la política va a tener una nueva silla, que será el viejo y conocido partido militar que tanto dolor nos costó que fuera parte del pasado”.


[1] Artículo 4 ley 13482/2006:Dependencia institucional. El Ministro de Seguridad ejercerá la conducción orgánica de las Policías de la Provincia de Buenos Aires y las representará oficialmente. A dichos fines tendrá la facultad de dictar los reglamentos necesarios para su correcto funcionamiento. En caso de vacancia, licencia o ausencia temporaria del Ministro de Seguridad, las funciones que esta Ley le otorga serán ejercidas por la autoridad política que lo reemplace, según la Ley de Ministerios.

[2] Decimos ilegal en cuanto se trata de una situación permanente que contradice la Ley Nacional 24.660 de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad, la Ley Provincial 12256 de Ejecución Penal Bonaerense, y, de alguna manera, jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (fallo “Verbitsky, H. s/ Habeas corpus”).

[3] http://memoriaabierta.org.ar/wp/memorias-de-la-memoria-comision-vesubio-y-puente-12/

[4]https://www.cij.gov.ar/nota-25566-La-Corte-Suprema-por-mayor-a-resolvi–que-la-Polic-a-de-la-Provincia-de-Buenos-Aires-no-tiene-derecho-a-sindicalizarse.html

[5] Paternain, Rafael Políticas de seguridad en el Uruguay: Desafíos para los gobiernos de izquierda, 2014.

[6]http://ovejarosa.com/analia-pasantino-primera-mujer-trans-jefe-policia-argentina/

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