Argentina nuclear, también tironeada por potencias

Por Daniel Rodríguez

* Nota de opinión, la información aquí volcada es un aporte del autor desde la perspectiva medioambiental a los debates pendientes que hacen a la soberanía nacional.

A partir del ingreso a principio de año de Argentina a la Ruta de la Seda china, a través de un Memorándum de Entendimiento, se confirmó la compra del reactor nuclear chino Hualong One, para ser emplazado en Lima, Zárate1.

Así, acompañaría a las dos Atucha ya existentes, y se convertiría en la cuarta central nuclear, contando también a la Central Nuclear Embalse (Córdoba).

El anuncio fue acompañado del restablecimiento del Plan Nuclear Argentino, que otrora fuera una de las puntas de lanza del kirchnerismo dentro de la temática científica/tecnológica, y, por extensión, de la de la industria local.

Dicho Plan, con el financiamiento chino de la nueva central a la cabeza, viene acompañado de una narrativa sobre la importancia de la soberanía energética, la promoción de la industria nacional, e, incluso, la necesidad de la transición energética global por el cambio climático.

Sin embargo, la compra no está exenta de polémicas, incluso dentro del seno del mismo oficialismo. Por un lado, movimientos ambientalistas no tardaron en denunciar tanto la contaminación del ambiente y la peligrosidad de una nueva central nuclear, así como señalar los problemas de soberanía que acarrearía.

Esto incluye una denuncia penal a José Luis Antúnez, Presidente de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), por firmar un contrato con el Estado chino “en abierta violación a las leyes argentinas”, conforme lo manifestado por el biólogo Raúl Montenegro y el abogado Juan Smith2.

Por otro lado, cierto sector del gobierno comandado por Gustavo Béliz, secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación, fue acusado de trabar el proyecto siguiendo directrices estadounidenses. La denuncia viene del mismo oficialismo, profundizando una tensión interna preexistente, y que incluso llevó al senador Oscar Parilli a citar a Béliz a dar explicaciones en el Senado por la dilación tanto de Atucha III, como de otros proyectos con capitales chinos detrás3.

La pelea se centra en la injerencia de Estados Unidos contra el avance de China en América Latina, sobre todo en el marco de la visita a nuestro país de la generala Laura Richardson, comandante del Comando Sur de Estados Unidos.

Esta presión incluye reuniones con la Subsecretaria de Política de No Proliferación del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Ann Ganzer, para desalentar tanto la compra del Hualong, como la construcción del reactor CAREM4.

Dentro de tanta polémica, con un análisis apresurado se corre el riesgo de, por oposición a la injerencia estadounidense, pensar que todo lo proveniente de China, el gran contendiente de pelearle el lugar de hegemonía, es bueno.

Justamente es peligroso pensar eso porque la historia reciente muestra que las políticas chinas no están lejos de otros tipos de imperialismo, y van desde quedarse con un puerto en Grecia5 , hasta bases militares en distintas partes del mundo6.

Y si bien es verdad que en ese sentido otros países no se quedan detrás, es errado pensar que China no tiene intereses geo-estratégicos en América Latina. En ese sentido, salir de la polarización para atender punto por punto es un buen ejercicio crítico para analizar el caso del Hualong One.

¿Soberanía energética?

El sector del oficialismo que defiende la compra del reactor chino, se ampara en la contribución que haría a la soberanía energética, así como en un avance importante estratégico y político. Por ejemplo, el gobernador Axel Kicillof, en una visita reciente al complejo Atucha, subrayó que “los contratos (relativos al Hualong) se interrumpieron porque hubo un gobierno que no pensó en el bienestar de la Argentina; ahora tenemos la obligación de consolidar y poner en marcha estos proyectos sin dilaciones7”.

Sin embargo, y a pesar del gran júbilo del sector nuclear argentino por todo este apoyo, Atucha III, si bien aumentaría en un 60% la generación nucleoeléctrica, en perspectiva no sumaría tanto en un país donde el aporte de energía nuclear a la matriz energética es más bien bajo (entre un 5 y un 8%)8.

Sobre todo, entendiendo que es un proyecto que parte de una inversión inicial de 8300 millones de dólares. Dicho financiamiento, a priori, incrementaría la deuda pública en 1300 millones de dólares durante 12 años9, en los cuales la energía producida costaría 3,5 veces más que el promedio10. Y estos son simplemente estimativos, ya que es muy probable que se tarde más años que los estipulados en construirse11, alargando eventualmente los costos.

A pesar de la narrativa de soberanía energética, llamativamente el reactor chino funciona con uranio enriquecido, que hoy por hoy no puede ser producido en el país a escala industrial. En principio, por este motivo, Argentina se vería obligado a importar no solo más uranio del que ya importa, sino también con el valor agregado del proceso de enriquecimiento. Se calcula que en la vida útil del reactor (60 años), se habrá gastado el doble del valor de su construcción solamente en combustible importado12.

Además, hay que considerar que el reactor Hualong One se entrega llave en mano, es decir, sin ningún tipo de participación local. Lo único que involucraría participación local sería, en la práctica, lo ligado a la construcción de la central por fuera del reactor.

Esto, en parte, nace de la necesidad económica de China de posicionar en el mercado sus bienes de consumo, tecnología e infraestructura, lo que ha generado gran polémica a nivel internacional, como lo relativo a la tecnología del 5G y otros desarrollos en obras y telecomunicaciones13.

Sin embargo, las inversiones chinas muchas veces no significan un real desarrollo o beneficio en el país receptor. A ese respecto, quizás el caso más emblemático sea la inversión de China en proyectos inmensos, pero prácticamente innecesarios, en Sri Lanka (incluyendo 200 millones de dólares en un aeropuerto que casi no recibe vuelos), que contribuyó a la gran deuda que este país afronta actualmente14.

Adicionalmente, hay que contemplar el potencial bélico de la energía nuclear, supuestamente concebida como un uso pacífico de la misma tecnología que puede arrasar con ciudades en cuestión de segundos.

Los movimientos de desarme nuclear están muy ligados al reclamo del no uso de energía nuclear, ya que la misma provee del material fisible que necesitan las cabezas nucleares (especialmente, plutonio y uranio enriquecido al 90%).

En ese sentido no es desdeñable que, en un contexto de rearme como no se veía desde la Segunda Guerra Mundial, China esté buscando garantizar material para sus cabezas nucleares en una carrera armamentística con Estados Unidos16.

De hecho, China ya cuenta con numerosas armas atómicas (así como sus vecinos India, Pakistán y Corea del Norte), y es por eso que algunos sectores señalan el potencial bélico de sus reactores.

Por todas estas razones, es difícil creer que el financiamiento chino de este reactor implica un avance en soberanía energética, sino más bien que se inclinaría a una subordinación de Argentina a intereses chinos, tanto económicos como geo-estratégicos y políticos.

Esta situación hay que contextualizarla con otros movimientos de China con respecto a nuestros bienes comunes naturales y soberanía: desde el litigio por el dragado de la Hidrovía (con la empresa CCCC Shanghai Dredging conformando uno de los bloques que se peleaba por la licitación y que este año habría sido descalificada), hasta la relocalización de algunas de sus industrias más sucias en nuestro país (con su punto álgido con la polémica de las megagranjas porcinas), pasando por la base espacial en Neuquén.

Si bien es cierto que Estados Unidos presiona mucho en Argentina para que China no siga avanzando en un territorio que ellos mismos han denominado como clave, este tipo de acuerdos con el gigante asiático tampoco parecen augurar mayor autonomía. Asimismo, la cuestión se vuelve aún más polémica cuando se analizan riesgos y perjuicios socioambientales, en general no tenidos en cuenta por los medios de comunicación hegemónicos, pero que merecen ser escuchados.

Ambientalismo

A pesar de que ciertos sectores ambientalistas como Jóvenes por el Clima apoyan la compra del reactor chino, otras organizaciones se oponen a la energía nuclear.

Desde la Marcha Plurinacional Antinuclear17, a las continuas luchas contra la megaminería de uranio en distintos puntos del país18, pasando por la denuncia penal a Antúnez, son numerosas las acciones en contra de la reactivación del Plan Nuclear Argentino.

De hecho, el Hualong ya había sido rechazado en nuestro país19, con movilizaciones masivas en Río Negro en el año 2017. Más allá del peso que los argumentos socioambientales puedan tener por sí mismos, ayudan a desnudar algunas de las lógicas que se esconden detrás de la compra de este reactor.

La energía nuclear se suele vender como limpia y una forma de paliar el cambio climático, ya que no emite dióxido de carbono (CO2, uno de los principales gases de efecto invernadero) en funcionamiento normal. Sin embargo, cuando se indaga más profundamente en su funcionamiento, es difícil sostener dicha aseveración.

Por empezar, que no emita CO2 en su funcionamiento normal no quiere decir que en todo el proceso no lo haga. Hay que tener en cuenta que una central implica transporte de materiales, la extracción y el procesamiento de la materia prima, la construcción y desmantelamiento, así como la disposición final de los residuos radiactivos.

Durante todo el proceso, si bien es verdad que emite menos CO2 que los combustibles fósiles, la emisión sigue siendo mayor al de las energías renovables (eólica y solar)20. Aun así, ciertos grupos ligados al cambio climático, lo suelen entender como una energía relativamente “limpia”, aunque difícil de convertirse en una solución principal por lo que se tarda en poner en funcionamiento a las centrales (a veces hasta décadas).

Sin embargo, cuando se empieza a analizar otro tipo de contaminación, ya no ligada tanto al clima, la situación se complejiza. No se suele atender el reguero radiactivo que se crea a través de gran parte del territorio argentino en los procesos necesarios para producir energía.

Por ejemplo, entre otras cosas, CONUAR, en Ezeiza, se dedica a crear el combustible nuclear que usan las centrales. Una pericia de un juez federal detectó que el agua cercana estaba contaminada con uranio y radón21. El problema va más allá: la Central Nuclear Embalse ha sido denunciada como la culpable de que, tanto en el Lago Embalse como en el río Ctalamochita de Córdoba, hayan sido encontradas las concentraciones de tritio22 radiactivo más altas del mundo23.

Todas las centrales nucleares emiten tritio y otros radionucleidos24, pero el impacto real que pueden tener a largo plazo se desconoce, lo cual genera la engañosa imagen de que no tiene un impacto real en las poblaciones, cuando en realidad no se sabe a ciencia cierta2526. Así y todo, parece existir un aumento de casos de leucemia infantil, entre otras enfermedades, asociado al daño genético de los radionucleidos, en poblaciones cercanas a centrales nucleares27.

Por otra parte, una de las actividades más peligrosas y contaminantes del mundo, como es la megaminería de uranio, es necesaria para proveer a las centrales de materia prima. A los problemas socioambientales ligados a la megaminería (zonas de sacrificio, contaminación del agua y el aire, destrucción de las economías regionales) hay que sumarle características únicas ligadas al uranio (generación del peligroso gas radón28), así como tener en cuenta el perfil extractivista de dicha actividad.

Este año, por ejemplo, fue anunciado un proyecto de exploración de uranio en la provincia de Chubut, que se llevaría a cabo por una empresa canadiense: Consolidated Uranium29. El desarrollo del Plan Nuclear podría implicar el avance de la megaminería en provincias que ya se pronunciaron en contra de ella recientemente (otro gran yacimiento, el de Sierra Pintada, se encuentra en Mendoza), así como otros proyectos ligados al sector nuclear y con sus respectivos riesgos (reactivación de la empresa Dioxitek, por ejemplo).

Aun suponiendo que fuese realmente limpia la energía nuclear, merece considerarse su elevada peligrosidad. Catástrofes enormes, como la de Chernóbil en la URSS, Fukushima en Japón, o Sellafield en el Reino Unido, han tenido impactos enormes en el ambiente, así como una gran incidencia en enfermedades30, muertes31 y el desplazamiento de comunidades enteras32, en un margen de tiempo muy acotado, y en sociedades muy distintas.

En ese sentido, lo que se propone como una solución al cambio climático, paradójicamente, se vuelve más peligrosa a causa de él33. En un contexto de fenómenos naturales cada vez más catastróficos (sequías, inundaciones, elevación del nivel del mar, etc.), además de los problemas sociales ligados a los mismos (hambrunas, migraciones masivas, guerras34, etc.), tener que lidiar con la seguridad y financiamiento de una planta nuclear no parece ser buena idea. Especialmente en países que suelen tener problemas económicos constantes como la Argentina.

Se debe tener en cuenta que las centrales se construyeron o construyen décadas antes de la aparición de estos escenarios: un estudio en Estados Unidos, por ejemplo, señaló que la mayoría de sus centrales no están preparadas para eventos ligados al cambio climático35.

Argentina no se queda lejos: en el 2021 la bajante del río Paraná lo llevó a un nivel inferior al que se necesita para que las Atucha operen “de manera segura”. ¿Cuál fue la solución a semejante problema? Empezaron por modificar los manuales reglamentarios para que se adecúen al nuevo nivel del río, y así evitar detener los reactores36.

Más atrás en el tiempo, el ingreso del ERP a Atucha I en 197337 , el accidente en el Centro Atómico de Constituyentes (con un muerto y muchos más afectados38) , así como la reciente denuncia de su estado actual39, entre otras irregularidades40 en nuestro territorio, no parecen augurar el mejor de los manejos con respecto a este tipo de energía.
Como si fuera poco, está el problema de los residuos radiactivos. Hay, a grandes rasgos (ya que las clasificaciones suelen depender de los distintos organismos), tres tipos: de baja, media y alta actividad.

El problema es que no existe, hoy por hoy, forma de tratar a la mayoría de ellos. Esto quiere decir que lo único que se puede hacer es almacenarlos en un lugar seguro y rogar que no pase nada, hasta que decaiga su radiactividad.

Así y todo, y a lo largo del mundo, muchos residuos (sobre todo de baja intensidad) han sido arrojados impunemente a ríos y mares. El caso más emblemático es el del agua tritiada de los piletones de la central de Fukushima, que poco a poco será vertida al mar41.

En el caso, sobre todo, de los residuos de alta actividad, el problema de su disposición genera un dilema de ética inter-generacional. ¿Es válido que, para generar electricidad ahora, se delegue a cientos de generaciones futuras el peso de tener que almacenar y cuidar residuos altamente peligrosos?.

Cuando se dice cientos de generaciones es literal: el plutonio, uno de los elementos más peligrosos, tiene una vida media de 24.000 años. ¿Quién asegura que un desastre natural no libere al ambiente toneladas de residuos radiactivos, incluso estando estos “bien” almacenados?.

Como no podía ser de otra manera, el problema de los residuos y su disposición genera más zonas de sacrificio: de hecho, la comunidad de Gastre, en Chubut, tuvo que oponerse a convertirse en un basurero nuclear42, ya que la Patagonia está en la mira hace años como lugar a disponer los residuos de todo el mundo.

Por último, la energía nuclear está considerada, hoy por hoy, como la más cara que existe, considerando toda la vida útil y la cadena de valor de una planta. Si bien varía, aunque todas suelen coincidir en que es cara, algunas estimaciones se encuentran entre 188 y 192 dólares por cada MWh (megavatios-hora), por sobre los 32-42 dólares por MWh de la energía solar, o los 28-54 dólares por MWh de la energía eólica onshore43. Para hacerse una idea, solamente el desmantelamiento de una planta nuclear puede llegar hasta los 1800 millones de dólares44.

Teniendo en cuenta el potencial que tiene Argentina tanto en vientos como en potencial solar, no es de extrañar que los Movimientos Antinucleares consideren que proyectos como Atucha III no sólo no son la solución al cambio climático, sino que hasta suponen un freno en el desarrollo y financiamiento de energías renovables y una transición energética soberana y socialmente justa.45

Y esto es doblemente importante si se tiene en cuenta que Argentina no está cumpliendo con los compromisos mundiales asumidos para frenar el impacto del cambio climático46.

Por todas estas razones, no es ilógico pensar a Atucha III como de neto perfil extractivista. Es decir, ubicado dentro de un modelo de producción que genera grandes pasivos ambientales y zonas de sacrificio, que depende de otra actividad puramente extractivista como es la megaminería, que se da a través de mecanismos de endeudamiento y de compromiso de nuestra soberanía con grandes potencias, y que, además, se enmarca dentro de una serie de acuerdos (la Nueva Ruta de la Seda) con otros tipos de extractivismo muy presentes (agronegocio, megaminería, relocalización de industrias sucias, etc.).

El paradigma del desarrollo tecnológico nacional

Finalmente, es importante señalar que muchas de las defensas de la compra del Hualong (así como otras patas del Plan Nuclear, con la construcción del reactor CAREM a la cabeza) parten de un paradigma basado en el desarrollo tecnológico y científico local como una forma de progreso y orgullo nacional. Si bien es verdad que la calidad de los profesionales, trabajos y desarrollos científicos argentinos, en este caso ligados a lo nuclear, gozan de respeto internacional, dicho paradigma puede tener un doble filo.

La crisis climática y ambiental, y por ende las crisis humanitarias, sociales, alimenticias, y de otra índole que se están desencadenando a partir de ella, desnuda que un desarrollo tecnológico no siempre significa una mejor calidad de vida o un mayor bienestar social y ecológico para las comunidades. Como señalara Andrés Carrasco: “La ciencia no es neutral ni objetiva”. Por ende, es importante salir de ese paradigma, ya no para deslegitimar el rol y lugar que ocupa la ciencia, sino para entender qué intereses se esconden detrás, y qué tanto pueden beneficiar o influir dichos avances en nuestras vidas.

Desde ese sentido, se suma en el último tiempo otro desarrollo local fuertemente aplaudido: la tecnología HB4 aplicada al trigo, el primer trigo transgénico del mundo. Si bien merece un capítulo aparte, ¿va el trigo HB4 en sintonía con las comunidades locales? Comunidades que se oponen, en realidad, al trigo transgénico desde hace años. ¿O más bien es un avance del agronegocio, camuflado dentro del paradigma del “desarrollo” y el “progreso”, pero usándolo como caballo de Troya?

El Hualong One no sólo es resistido por cierto lobby estadounidense, sino también por ONGs ambientalistas. Cabe entender los argumentos que se esgrimen desde todos los sectores, para no caer en una falsa polarización. Pero, sobre todo, cabe preguntarse en qué se trabaja desde la ciencia y la tecnología a nivel local (y por extensión, a nivel internacional también), para no quedarse en el simplismo de aplaudir cada invento o avance como algo necesariamente bueno, y no aplaudir cada inversión como algo que necesariamente le haga un bien al país.

[1] https://chequeado.com/el-explicador/la-argentina-adhirio-a-la-nueva-ruta-de-la-seda-que-implica-y-que-resta-por-conocer/
[2] https://lmdiario.com.ar/contenido/336964/atucha-iii-denuncian-penalmente-al-director-de-nucleoelectrica-argentina
[3] https://www.letrap.com.ar/nota/2022-5-16-17-45-0-parrilli-exigio-que-beliz-vaya-al-senado-para-explicar-el-retraso-de-atucha-iii
[4] https://www.elcohetealaluna.com/beliz-el-radiactivo/
[5]https://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de mercados/paises/navegacion-principal/noticias/NEW2019821553.html?idPais=GR
[6] https://actualidad.rt.com/actualidad/390034-africom-base-china-yibuti-albergar-portaviones
[7]https://www.gba.gob.ar/comunicacion_publica/gacetillas/kicillof_recorri%C3%B3_el_complejo_nuclear_atucha
[8]En el 2020, el aporte fue de 7,5%, según el Informe Anual del MEM. https://microfe.cammesa.com/static-content/CammesaWeb/download-manager-files/Informe%20Anual/INFORME%20ANUAL%202020%20VF.pdf
[9]https://www.lanacion.com.ar/economia/la-pesada-deuda-con-china-para-construir-atucha-iiinid05022022/
[10] https://antinuclearmara.blogspot.com/2022/06/alberto-fernandez-frente-la-trampa-de.html
[11] Argentina ha tenido previamente problemas con los plazos de la puesta en funcionamiento de sus centrales nucleares. Atucha II originalmente iba a empezar a producir energía en 1987. Finalmente se puso en marcha en el año 2016. Ídem blog MARA.
[12] Ídem blog MARA.
[13] https://www.pagina12.com.ar/362385-estados-unidos-versus-china-huawei-la-madre-de-todas-las-bat
[14] https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20220510-los-descomunales-proyectos-financiados-por-china-que-ahondaron-la-deuda-de-sri-lanka
[15] https://www.infobae.com/america/mundo/2022/06/08/la-junta-del-oiea-adopto-una-resolucion-critica-con-iran-por-su-falta-de-transparencia-en-su-programa-nuclear/
[16] https://www.businessinsider.es/china-aumentando-mayor-rapidez-arsenal-nuclear-990739
[17] https://tramas.ar/2022/04/22/movilizacion-nacional-contra-el-plan-nuclear-argentino/
[18] https://www.resumenlatinoamericano.org/2022/01/08/argentina-corte-de-ruta-contra-la-megamineria-en-la-rioja/
[19] https://agendarweb.com.ar/2018/10/27/el-tribunal-supremo-de-rio-negro-ratifico-la-ley-antinuclear/
[20] https://www.dw.com/es/dw-verifica-es-la-energ%C3%ADa-nuclear-beneficiosa-para-el-clima/a-59796437
[21] https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-48664-2005-03-19.html#:~:text=S%C3%A1b%2019.03.2005-,Cerca%20del%20Centro%20At%C3%B3mico%20de%20Ezeiza%20el%20agua%20est%C3%A1%20contaminada,agua%20es%20apta%20para%20consumo.
[22] Isótopo radiactivo del hidrógeno.
[23] https://elbrote.org/el-lago-embalse-y-el-rio-ctalamochita-presentan-las-concentraciones-de-tritio-radioactivo-mas-altas-del-mundo/
[24] Un radionucleido es un nucleido que tiene exceso de energía nuclear, y que por lo tanto es inestable. En este caso estamos hablando de radionucleidos producidos por la acción del ser humano.
[25] https://www.scientificamerican.com/article/is-radioactive-hydrogen-in-drinking-water-a-cancer-threat/
[26] https://www.mientrastanto.org/boletin-137/notas/energia-atomica-el-conflicto-de-las-bajas-dosis-2
[27] https://www.ianfairlie.org/news/childhood-leukemias-near-nuclear-power-stations-new-article/
[28] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/radon-and-health
[29] https://econojournal.com.ar/2022/04/despues-de-10-anos-minera-canadiense-comienza-una-nueva-exploracion-en-una-mina-de-uranio-en-chubut/
[30] https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/enfermedades-causadas-por-accidente-nuclear-chernobil_14365
[31] https://www.dailymail.co.uk/news/article-1367776/UK-Government-covered-nuclear-reactor-blaze-caused-death-cancer.html
[32] https://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_de_Kyshtym
[33] https://antinuclearmara.blogspot.com/2021/07/la-crisis-nuclear-en-el-escenario-del.html
[34] https://antinuclearmara.blogspot.com/2022/02/el-riesgo-de-un-desastre-nuclear-en.html
[35] https://www.bloomberg.com/graphics/2019-nuclear-power-plants-climate-change/
[36] https://antinuclearmara.blogspot.com/2021/08/nucleoelectrica-modifico-los-limites-de.html
[37] https://memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.6513/ev.6513.pdf
[38] https://redproteger.com.ar/safetyblog/el-accidente-nuclear-de-constituyentes-el-chernobyl-argentino-que-oculto-la-dictadura/
[39] https://www.lanacion.com.ar/economia/peligro-denuncian-graves-problemas-de-seguridad-en-el-centro-atomico-que-queda-sobre-la-general-paz-nid19052022/#:~:text=La%20historia%20del%20centro%20At%C3%B3mico,repentino%20e%20incontrolado%20de%20energ%C3%ADa.
[40] https://antinuclearmara.blogspot.com/2022/05/a-5-anos-del-atentado-radiactivo-en.html
[41] https://www.nippon.com/es/news/yjj2022051800149/
[42] https://www.laizquierdadiario.com/25-anos-de-la-marcha-a-Gastre-para-decirle-No-al-Basurero-Nuclear#:~:text=La%20multitudinaria%20marcha%20de%20Gastre,contra%20la%20destrucci%C3%B3n%20del%20ambiente.
[43] https://beyondnuclearinternational.files.wordpress.com/2021/03/bn_talking-points_why-nuclear-slows-action-on-climate-change-1.pdf
[44] BIOS Argentina. (2019) Energía Nuclear. Una historia de engaños, ocultamiento y abandono. (2da ed.) Argentina.
[45] Ídem.
[46] https://chequeado.com/el-explicador/energias-renovables-la-argentina-aun-esta-lejos-de-cumplir-con-los-compromisos-internacionales-asumidos/

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